Todo empezó pasada la transición, cuando surgió en Asturias un plantel de figuras cuya dedicación a la vida pública sería determinante para nuestra ciudad y nuestra región. Jóvenes entonces, con cierta formación en pocos casos y desconocida experiencia profesional en la mayoría, supieron esconder tras el traje de pana la inconfesable idea de perpetuarse en su actividad y confundiendo deliberadamente vocación con profesión desplazaron a los que pensaban que no era necesario profesionalizar a los cargos políticos, alcaldes o concejales, para ejercer su función pública. La expulsión de Palacio de la Alcaldía de Gijón en […]
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