La Nueva España (17/3/05)
Los rurales siguen activos. Es importante que lo hagan. Es la única oposición que tiene el equipo de gobierno de PSOE e IU y aunque defienden lo suyo, no es menos cierto que están mostrando a los ciudadanos la cara de la política que muchos colectivos tratan de ocultar. En una octavilla verde -tamaño de papel muy reivindicativo, un acierto sin duda- y sin pie de imprenta, los perjudicados por el nuevo PGOU plasman unos datos que de ser ciertos destruyen la intervención de Sogepsa como elemento imprescindible para bajar el precio de la vivienda; si es falso cuanto afirman los rurales, si los datos difundidos no son reales, además de respuestas, los aludidos no pueden perder un segundo en acudir al Juzgado de guardia y presentar una denuncia por calumnias.
Dice la hoja verde que «en Montevil II sobre 183.820 metros cuadrados se construyeron 1.387 viviendas y se pagó al propietario 3.893 pesetas por metro cuadrado, por tanto la repercusión, exclusiva, del suelo por cada vivienda fue de 519.312 pesetas». Si se hace el cálculo de otra manera -cosecha propia- y se divide el total las viviendas por 5 plantas, en realidad el suelo utilizado, suponiendo una superficie de 100 metros cuadrados por vivienda, serían 27.700, o sea, unos 600 euros por vivienda. Dicen también los rurales que «en Montevil II las viviendas sociales fueron construidas en terrenos de cesión obligatoria y por lo tanto a la Administración no le costó nada. Para edificar 85 viviendas, con garaje incluido, se destinó una partida 617.947.177 pesetas, es decir, cada vivienda tiene un costo, incluidos materiales, mano de obra y ganancia del constructor, de 7.269.967 pesetas». Si el Principado es capaz de hacer viviendas por ese precio y si el suelo tiene la repercusión apuntada, en el caso más desfavorable, ¿por qué no hay vivienda por ocho millones de pesetas? Cabe preguntarse también si los adjudicatarios de esas viviendas, pagaron «sólo» esa cantidad o, por el contrario, hubo «dinero negro» para conseguir la adjudicación. Desde el bipartito, arropados por la centrales sindicales mayoritarias, se aboga una y otra vez por la actuación de Sogepsa, como la única forma de tener vivienda barata para los más «desfavorecidos» -siempre por encima de los veinte millones de pesetas más la hipoteca- cuando los números parecen demostrar sin demagogia que es posible hacer viviendas dignas por ocho millones de pesetas si hay voluntad política para poner las cosas en su sitio.
Los rurales defienden su patrimonio y es legítimo que lo hagan siempre que empleen la verdad en sus argumentos. Pero ¿qué defiende PSOE, IU, CC OO y UGT cuando aceptan que un organismo sin ánimo de lucro como Exprogepsa pase de tener un capital social en 1999 de 125 millones de pesetas a 1.422 millones en el año 2003, sin que los socios hayan aportado capital? Según el colectivo rural, la sociedad de gestión del suelo del Principado se revalorizó el 1.140 por ciento en cuatro años. ¿De dónde salió ese dinero?
La oposición está organizada y da muestras de saber lo que hace. Los que tienen el poder, laureados opositores antaño, perdieron el pulso entre sillones de cuero y coche oficial. A ver si les queda voz para explicar lo aparentemente inexplicable.
Deja un comentario