¡NO TIENEN VERGÜENZA! La Policía detiene a un líder vecinal por participar en una protesta contra el PGOU
Albina FERNÁNDEZ LA NUEVA ESPAÑA (4/2/05)
Simón Junquera, vicepresidente de la Asociación de San Andrés, estuvo más de una hora en la Comisaría, acusado de desórdenes públicos
La lucha de la zona rural contra el PGOU ya tiene un «mártir». Se trata del vicepresidente de la Asociación de Vecinos de San Andrés de los Tacones, Francisco Javier Simón Junquera, al que la Policía detuvo a última hora del pasado miércoles acusado de un delito de desórdenes públicos por participar, supuestamente, en una manifestación contra el Plan Urbano celebrada en Tremañes el pasado día 20 y que incluyó el corte de la carretera con una barricada.
El líder vecinal fue informado en la Comisaría de sus derechos, y a la hora y media quedó en libertad, a la espera de ser interrogado por el juez, tras haberse negarse a declarar ante la Policía. Su detención causó estupor e indignación en las parroquias, que ya preparan una respuesta contundente.
Eran las cuatro de la tarde del miércoles pasado cuando dos policías de la brigada de información de la Comisaría de El Natahoyo se personaron en un domicilio sito en el camino de La Melandrera (San Andrés de los Tacones). Preguntaban por Francisco Javier Simón Junquera, pero éste no estaba en casa. Su esposa, asustada, les informó que no volvería hasta las seis o las siete de la tarde. Cuando volvieron a las siete, Simón y su familia les estaban esperando con preocupación.
Los agentes le identificaron y le instaron a que les acompañase. Simón quiso saber los motivos y si iba en calidad de detenido, pero sólo le dijeron que sería informado en Comisaría y que el asunto estaba relacionado con la zona rural. Simón les acompañó en su propio coche porque «sólo me subiría muy obligado a uno de la Policía». En su domicilio quedaron desasosegadas su esposa y sus dos hijas de corta edad que preguntaban una y otra vez asustadas lo que sucedía con su padre. No entendían nada.
Ya en Comisaría, le identificaron, le tomaron fotos, comprobaron sus huellas dactilares y el jefe de la brigada de información le aclaró que estaba acusado de desórdenes públicos por colocar una barricada en la vía pública. También le dijo que le habían identificado a través de una fotografía publicada por la prensa de la movilización pese a que un pañuelo le tapaba el rostro. Simón no salía de su asombro, pero se negó a declarar en espera de ser llamado por el juez que instruya el caso. Hora y media más tarde estaba de nuevo en la calle, indignado. No llegó a conocer los calabozos de la Comisaría, pero nunca olvidará que se le trató como a un ladrón. «Sé que todo esto no tiene mayor importancia, pero nadie me quita a mí ni a mi familia el mal trago que nos hicieron pasar», comentó.
Un vez en la calle, Simón se dirigió de nuevo a su domicilio, donde le esperaba su familia. Eran las once de la noche. Las niñas aún estaban asustadas y todos tuvieron problemas para conciliar el sueño esa noche.
Al día siguiente, Simón comentó con sus vecinos lo sucedido y cundió la indignación. Todo el mundo habló en los corrillos de las continuas «y mucho más violentas» movilizaciones protagonizadas por colectivos de trabajadores, como Naval Gijón, Duro Felguera o Hunosa, pero nadie pudo recordar que hubiera detenido alguno. «Es como si ellos tuvieran derecho a manifestarse y protestar, pero nosotros no. Está claro que quieren darnos un escarmiento, impedir que se les vaya de la mano la protesta de la zona rural y me eligieron a mí», señaló Simón.
La noticia de la detención del vicepresidente de la Asociación de Vecinos de San Andrés corrió ayer por las parroquias a la misma velocidad que la indignación colectiva. La respuesta «verde» no se hará esperar.
La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, eludió ayer manifestarse sobre la detención, alegando que desconocía los hechos.
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