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CHARLA SOBRE EL SUBSUELO DE GIJÓN

Los lodos resultantes de la obra del metrotrén fueron vertidos en nuestra parroquia meses atrás. Estos lodos contienen los materiales lubricantes empleados en la perforación. Por ser supuestamente contaminantes, nuestro Colectivo consideró oportuno presentar una ALEGACIÓN al respecto. NO se pretendía parar la obra, sólo se pedía información acerca del tratamiento que tenía que darse a estos residuos. Ahora sabemos que el proyecto de metrotrén CARECE DE ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL (¡país!)


(Vertidos de los lodos en Vega)


Ante la falta de información de nuestras autoridades sobre el contenido y la ejecución de esta importante obra para Gijón, el Colectivo de Vega, en colaboración con el Club de Prensa de LA NUEVA ESPAÑA, organizó esta charla meses atrás, aunque por razones de agenda se hace ahora.



(Jueves, 10 de noviembre, a las 19.30 horas, en el salón de actos de la Biblioteca Pública Jovellanos. La sesión corrió a cargo de Francisco Rodríguez Roncero, ingeniero y director del departamento de proyectos de
IDERSA, cuya actividad se centra, además, en los efectos de la ejecución de túneles y estudios de impacto ambiental) 

LA NUEVA ESPAÑA (11/11/05)


Roncero: «El metrotrén utiliza uno de los mejores métodos de perforar el subsuelo»


El ingeniero explicó ante un numeroso grupo de vecinos los problemas de las vibraciones con el túnel y la necesidad del estudio de impacto

Sandra G. SALAZAR

Foto Carmen Suárez y Francisco Rodríguez


Ruidos, vibraciones, acuíferos y residuos. Son algunas de las preocupaciones que vecinos de las comunidades afectadas por el trazado del túnel del metrotrén manifestaron ayer en la sesión informativa sobre el subsuelo de Gijón y la problemática para su perforación, organizada por el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón.

Francisco Rodríguez Roncero, ingeniero de montes e ingeniero técnico de minas, dio respuesta a algunas de las dudas más frecuentes entre el público asistente. Explicó los diferentes materiales que componen el subsuelo gijonés y ante el temor de un vecino de la calle Llanes, tras leer el informe geológico, que reconocía la inestabilidad del terreno, Rodríguez Roncero reconoció que «no es obstáculo para dejar de acometer una obra de tal envergadura», por lo que confió «en los técnicos que conocen estas circunstancias y diseñan la obra» y recordó que «la autovía de Villaviciosa se proyectó sobre un terreno muy inestable».

En cuanto a la aparición de acuíferos en el subsuelo, explicó que «el agua sólo se mueve por diferencias de presión, es como una esponja empapada; por lo que si el túnel está impermeabilizado, el agua no tiene por qué moverse; no hay que imaginar que se trata de un río subterráneo». Y aclaró que «los diez metros de diámetro del túnel actúan de barrera; el problema surgiría si el agua se filtrase».

Rodríguez Roncero afirmó que la gravedad de los problemas del subsuelo es «relativa» y aseguró «que todo es solventable si se analiza del modo adecuado». Asimismo dejó claro que «existe la tecnología suficiente para ejecutar la obra con plenas garantías de seguridad»; a lo que añadió, según su opinión, que «se está empleando uno de los mejores métodos de perforación, si no el mejor».

El impacto ambiental de la obra fue otro de los asuntos que suscitó mayor preocupación entre los asistentes. Sobre la repercusión que las vibraciones y ruidos del futuro metrotrén podrán ocasionar a lo largo de sus más de tres kilómetros de recorrido, el público asistente mostró su temor por que «altere nuestra calidad de vida». Rodríguez Roncero comentó que «si bien las vibraciones que tienen más capacidad de transmisión son las que discurren por terreno duro o compacto no tiene por qué surgir ningún problema», y añadió que «muchas infraestructuras de este tipo se diseñan de modo que absorban las vibraciones».

Rodríguez Roncero comentó otros problemas ambientales derivados de la perforación, como los lodos utilizados para eliminar parte del material durante el avance de la tuneladora y el volumen de vertido.

En este sentido, señaló la falta de un estudio de impacto ambiental y aclaró que, «si bien la Consejería de Medio Ambiente aconsejó la realización del estudio previa consulta del Ministerio de Medio Ambiente, éste decidió no hacerlo por tratarse de una obra subterránea». Roncero criticó tal decisión teniendo en cuenta «que la obra atraviesa un zona de alta densidad de población, el volumen de vertidos generados es elevado y el órgano ambiental de la comunidad autónoma estimó oportuno su evaluación».





LA NUEVA ESPAÑA (10/11/05)


Francisco Rodríguez Roncero. Ingeniero de Montes e Ingeniero Técnico de Minas: «Resulta imposible conocer con precisión el material que atraviesa el metrotrén»


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«Parece bastante razonable haber realizado un estudio de impacto ambiental por el volumen de residuos que generará la tuneladora»

Sandra G. SALAZAR

Se cumplen siete meses desde que el Ministerio de Fomento ordenó la paralización de las obras de excavación del túnel del metrotrén para formalizar el cambio de trazado. Una modificación que recibió más de una treintena de alegaciones y que ha generado contenciosos por parte de las comunidades de vecinos afectadas, que reclaman más información por parte del Ayuntamiento sobre las repercusiones de una obra de tal envergadura.

Para conocer aspectos sobre el subsuelo de la ciudad, el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón organiza una sesión informativa acerca de las características del subsuelo de Gijón y la problemática para su perforación, que tendrá lugar hoy, a las 19.30 horas, en el salón de actos de la Biblioteca Pública Jovellanos. La sesión correrá a cargo de Francisco Rodríguez Roncero, ingeniero y director del departamento de proyectos de Idersa, cuya actividad se centra, además, en los efectos de la ejecución de túneles y estudios de impacto ambiental.
-La tuneladora trabaja a una profundidad de 30 metros. ¿Cuáles son las características del subsuelo en esta cota?
-En esa banda es probable que aparezcan rocas del tipo calizas, entre las que se intercalan bandas de arcillas. Además, el control del agua del subsuelo es importante para la evolución de la obra. No obstante, el proyecto, con sus modificaciones, debe contener un estudio del subsuelo con un nivel de detalle suficiente como para diseñar las obras en condiciones de seguridad.
-¿Qué elementos pueden dificultar los trabajos de perforación de la tuneladora?
-Es absolutamente imposible conocer con precisión las características del material por donde atraviesa el túnel. Los estudios permiten tener una idea precisa, pero no deja de ser una predicción. Una bolsa de agua o una banda de arcillas intercalada en una zona donde no se está preparado para ello puede dificultar las tareas, lo que no implica que no se pueda solventar y continuar con las obras.
-La obra del metrotrén ha generado incertidumbre en comunidades de vecinos afectadas por el nuevo trazado. ¿Qué tramos de los previstos pueden resultar más complejos de ejecutar?
-Los cambios de trazado y sus procedimientos de información pública han puesto de manifiesto la omisión del análisis de los efectos técnicos de la obra sobre zonas de la ciudad, como la conocida «manzana reseca», existiendo como antecedentes los problemas que hubo en los ochenta por el agua del subsuelo. Pienso que hay que confiar en los ingenieros que diseñan y ejecutan estas obras.
-Se ha comentado que el subsuelo gijonés es similar al de Barcelona. ¿Cuál es su opinión al respecto?
-No tiene nada que ver. El subsuelo es distinto y, sobre todo, el método de perforación. El empleado en Barcelona es más barato, lo cual no le resta utilidad; pero no sería aplicable a Gijón.
-¿Qué consecuencias de impacto medioambiental traen consigo las obras de excavación del metrotrén?
-La legislación en esta materia permite que en ciertos casos, como éste, sea el Ministerio de Medio Ambiente el que decida si se realiza el estudio de impacto o no. En este caso se decidió no hacerlo, pero no está claro que una actuación que implica 275.000 metros cúbicos de residuos de excavación pueda eximirse de este proceso. Si se amontonasen los residuos de la excavación sobre el terreno de El Molinón, formando con los vertidos un prisma de paredes verticales, ocuparían casi cuarenta metros de altura. Con ese volumen de vertido, parece bastante razonable haber realizado el estudio de impacto ambiental.

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