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El cesto de Gijón

Primera Luz nos regala esta magnífica crítica como respuesta a las declaraciones de nuestro ya muy conocido ex concejal de urbanismo, que sigue en su línea de hombre providencial sin cuya ayuda la humanidad no existiría.

El cesto de Gijón

Mera desvergüenza. Palmaria ausencia de moral, por mucho que alguno lleve la palabrita  a modo de  apellido. Éste, encima, la lleva en plural, como para aplicar la que convenga en cada caso.

El movimiento frenético producido en el apeadero de la alcaldía del Ayuntamiento de Gijón, desde que hace unas horas se conociera el fallo del TSJA de Asturias mandando tirar a la basura, de la que forma parte desde su nacimiento, al PGOU del concejo, ha dado como resultado la decisión de sacar del armario de las momias a Jesús Morales, concejal de urbanismo que ya no lo es desde 2007, para que se haga responsable de la irresponsabilidad de haber sumido a la población, a los obreros de la construcción (que no a su patronal permanentemente sostenida por desvergonzados planes de vivienda mantenidos por IU, léase Noemí y su mamá, o sea IU, o sea Churruca, o sea, vuelta al apeadero de la alcaldía gijonesa) y a las arcas publicas , en el maremágnum del basurero.

La cosa consiste, como siempre, una y otra vez, en sacar a pasear a un activo toxico de la política (los hay a patadas y de todos los colores) para que diga cuatro memeces y deje sentadas, por el mismo precio, dos cosas: una, que quienes están mandando, en este caso Felgueroso y Chrruca, ni sabían, ni querían, ni esperaban, ni promovieron el desaguisado, y dos, el parlante, el Morales, “se hace responsable”, pero eso sí, depositando cuidadosamente la culpabilidad primera y última , en el funcionariado juridico del Ayuntamiento, que, según él, fueron “quienes le asesoraron”.

Se le olvida convenientemente a este sujeto, y no digamos nada a los del apeadero, que mientras este equipo juridico sin nombre propio le asesoraba, había en la calle más de medio Gijón, con sus DNI en la boca, en incesante lucha, esquivando lecheras y su contenido, asesorandole en contrario.

Se le olvida que , aquellos que dice que “lógicamente no estaban en el detalle de la tramitación del PGOU”, o sea Felgueroso, Churruca y Sanjurjo, efectivamente lejos de estar en el detalle estaban en el todo, es decir, en Poniente, en la destrucción del sector naval gijonés, que es lo mismo que decir el sector naval de Asturias pues que no hay otro en la región, estaban esquilmando el mundo rural de la comarca  disfrazados  de ZALIA y SOGEPSA, conocida  pareja de hecho y de cohecho, mostrando desvergonzadamente su  affaire a trois con Ovidio Blanco por los andurriales de Cabueñes, y  con la autoridad portuaria museleando y regasificando, como sábado  de botellón, es decir, que con toda seguridad no estaban en la minucia, no, no estaban en el detalle, porque estaban en todo, y cuando se está en todo, con la seguridad que otorga la paranoia de creer que uno es alguien y todo lo demás es mierda, se suele escapar algún hilo de la trama, un hilo no sujeto, y ¡zas!, la manta se deshilacha y ya no cubre, ya no cobija. Ya la jodimos, por decirlo castellanamente.

Y no contento con descargar sobre el funcionariado experto en leyes la carga de profundidad que ha caído sobre Gijón, como antes cayó, reiteradamente en Llanes, menta a la CUOTA, la invoca como Pilatos al Sanedrín, y tras lavarse las manos y decir aquello de “ahí le tenéis, pero yo  no soy responsable de la muerte de este hombre”, deja que el avieso Caifás sea quien se le cepille. Así, contento Caifás, jefe de una especie de CUOTA de la época, menos visionaria que corrupta como corresponde, y, sobre todo, contento Tiberio, que es el que importa mientras conserve el carguete.

Para acabar, el confeso inexperto en leyes, Jesús Morales, le entra al análisis juridicocalellero de la sentencia del TSJA para aclararnos, como hicieron sucesivamente sus comparsas de Llanes, que es una sentencia que no le entra al modelo urbanístico sino  que se produce por un defecto de forma en la tramitación, atreviéndose a afirmar, con el PGOU de cuerpo presente, que el difunto se murió por tonto, mientras al fondo, se oye a las plañideras contratadas por el PP, que como buenas plañideras gritan y se mesan su sucia melena , solo, únicamente, cuando la muerte se certifica.

Pero lo mas inmoral del alegato de Morales llega cuando se le desangra la vena siciliana (de imitación, claro está) y les espeta a los denunciantes de la existencia de la lepra urbanística gijonesa, que se jodan, pues que a pesar de la sentencia, sus fincas  van a seguir siendo “no edificables”.

¿Que quieren ustedes? Esta es la calaña del personal, una plantilla a la que siendo incapaz de sentir respeto por sí misma, se le pide, nada menos, que respete a Gijón, que respete a los gijoneses y que respete la Ley.

Convendrán en que, con tales mimbres, solo se puede hacer el cesto que ahora adorna la mesa del apeadero del Ayuntamiento de Gijón.

Primera Luz

Recuerdan las coplas del insectopalo?

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