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¿Tiene futuro Naval Gijón? BALBINO CANO BÁRCENA

Según el secretario del comité de Naval Gijón, de la CSI, Balbino Cano, la oposición a los pisos de lujo en Poniente y la denuncia de la confabulación entre patronal, políticos y sindicatos, son los verdaderos motivos del enjuiciamiento y condena de Carnero y Morala. La Nueva España (6/6/07). A los dos días de publicar esta carta, UGT y CC OO lo destituyen de su cargo. La Nueva España (8/6/07) 


Parece que estorba, también… (Ahora vamos entendiendo por qué la UGT necesita asesores urbanísticos, como Jesús Morales)



«Es ésta una pregunta que desde diferentes ámbitos, el político, el sindical, el empresarial y por qué no el social, se viene formulando en los últimos quince años. La realidad se ha mostrado tozuda y pese a todas las dificultades vividas en este astillero, la plantilla ha conseguido mantenerlo abierto. Las directivas comunitarias, la competencia desleal de los países asiáticos, las dificultades financieras, la falta de contratación de buques, en momentos en que la construcción naval pasaba por una crisis a nivel mundial, así como el abandono de D. Felguera y el grupo Orejas, no fueron suficientes razones para cerrar el astillero Naval Gijón.

En la actualidad, la coyuntura internacional de la construcción naval de barcos pasa por el momento más dulce de los últimos veinte años, pues tanto los mercados asiáticos, como los europeos están saturados de contratos, sólo Naval Gijón parece no beneficiarse de esta situación. Parece cuando menos contradictorio que con un mercado internacional favorable haya que cerrar una industria que desde el punto de vista del mercado podría tener un futuro cuando menos a medio plazo garantizado. Es evidente que como la posibilidad de contratar barcos no es actualmente un problema, si Pymar dejase hacerlo. No olvidemos que Pymar se negó a avalar los cinco barcos para el armador italiano Fimbeta. Los argumentos para el cierre hay que situarlos en otros parámetros. En esta ocasión son las deudas contraídas por Naval Gijón con la sociedad de pequeños y medianos astilleros en reconversión (Pymar). Se dice a los medios de comunicación que la deuda de Naval Gijón asciende a unos cien millones de euros, cantidad esta discutida pues el administrador único de Naval Gijón sostiene que son cuarenta, pero se oculta de forma torticera como se llega a esta situación. Quizá sea el momento de refrescar la memoria a los agoreros del cierre, pues ellos tienen mucho que ver en el proceso que conduce a la deuda.

Corría el año 2005 y se producía el relevo de Galo Miguel Baizán Barca en la dirección del astillero, y Pymar formulaba la siguiente propuesta a los sindicatos y trabajadores para mantener abierto el astillero.

1.º-Poner los terrenos del astillero a nombre de Pymar. -Hasta entonces estaban cedidos a los trabajadores para evitar la especulación urbanística-. De esta forma pasando a ser Pymar la propietaria de los terrenos del astillero, quedaban liquidadas las deudas de Naval Gijón con dicha sociedad que alcanzaban los 45 millones de euros.

2.º-Había que aceptar un proceso de prejubilaciones forzosas para dejar la plantilla en torno a los cien trabajadores, lo que garantizaría la venta del astillero a un empresario solvente que asegurase la viabilidad y el futuro de Naval Gijón, así como la carga de trabajo.

3.º-Mientras ese proyecto se concretase, Pymar gestionaría el astillero, tanto desde el punto de vista financiero como desde el productivo, nombrando a una dirección de su confianza. Esta propuesta fue aplaudida por el Gobierno del Principado, por boca de su consejero de Industria, y la alcaldesa de Gijón, que calificaba de futuro despejado para Naval Gijón, la aceptación de la propuesta, y cómo no, de CC OO y UGT que amenazaban de estar muy vigilantes para que el astillero no aumentase sus pérdidas.

Tal parece que una amnesia colectiva afectó de forma muy grave a quien respaldó este acuerdo, o quizá no, pues el verdadero objetivo no era el expresado a los medios de comunicación. En cualquier caso la realidad del astillero Naval Gijón es que no se cumplió ninguno de los acuerdos: Seguimos sin un empresario que se haga cargo del astillero, no hay contratación de barcos y la deuda de Naval Gijón ha aumentado considerablemente. En resumen, que la gestión realizada por Pymar en los últimos años ha sido ni más ni menos que catastrófica. La deuda del astillero lejos de desaparecer aumentó, pero el endeudamiento se produce con Pymar, que a la vez gestiona el astillero, es decir, es la responsable de que esto ocurra y de no poner medios para evitarlo, y curiosamente había intervenido el astillero para evitar el endeudamiento, que era mucho menor. ¿Curioso verdad? Pero la cosa no queda aquí porque si repasamos cómo fueron solventadas en un pasado muy reciente, situaciones de endeudamiento financiero de otros astilleros representados en Pymar, y cuáles fueron las propuestas de la propia Pymar, resulta cuando menos sorprendente que se diga que Naval Gijón tiene que cerrar, pues sin duda se aplican diferentes varas de medir.

Vulcano tuvo hace poco tiempo una situación financiera tan grave como la de Naval Gijón. Su deuda oficial llegó a los 8.000 millones de pesetas, pero siempre se sospechó que era muy superior, esta situación fue producto de la anulación del contrato de varios quimiqueros. Vulcano tuvo que presentar suspensión de pagos y pasó varios años con una crisis empresarial y financiera, hasta el punto que en la actualidad es cuando empieza a levantar cabeza, eso se puede comprobar en el Registro Mercantil y las hemerotecas. En este caso de Vulcano la postura de Pymar fue la de apoyar la consolidación de la suficiente cartera de pedidos para poder compensar las pérdidas contraídas. Hay que añadir que esto ocurrió cuando la crisis de contratación en Europa, producto de la supuesta competencia desleal de los países asiáticos.

Es decir con una crisis internacional y unas cifras más que negativas, Pymar decide salvar a Vulcano.

Otro ejemplo paradigmático lo representa Unión Naval Valencia, astillero con un fuerte endeudamiento y que mediante la venta de los activos al hoy en funcionamiento Unión Naval Levante se realiza un lavado del pasivo, quedando con las deudas la primera sociedad y declarándola en quiebra. También en esta ocasión Pymar ayuda a conseguir contratos y a mantener el astillero abierto.

¿Por qué razón Naval Gijón tiene que tener el tratamiento de la liquidación? ¿Por qué habiendo una excelente coyuntura internacional para la contratación de barcos no se mantiene abierto y se toman las decisiones políticas necesarias para reordenar la bahía de Gijón sin perder instalaciones, ni capacidad productiva y se mantiene el empleo?

¿Por qué el Gobierno regional no aprovecha para definir cuál será el papel de los astilleros en el proyecto industrial de Asturias? ¿Y cuáles sus apuestas para consolidarlo? ¿Por qué a Juliana, que acaba de ser vendida al sector privado, se le augura un más que negro futuro si no va para El Musel, cuando es una empresa saneada económicamente y con una capacidad tecnológica envidiable? ¿Y el Tallerón de D. Felguera que también se dice que tendría que ir para otro sitio?

Un oscuro objeto de deseo encierran los terrenos de los astilleros.

Es evidente que no existen en la actualidad razones suficientes para cerrar Naval Gijón y es más que evidente que la situación financiera del astillero responde a una planificación consentida para llevarlo a donde está, también es evidente que el consejero de Industria, que está representado en Pymar, está al corriente de lo que hay. Aunque más parece que él se dedica a la Asturias bucólica y pastoril, que a defender nuestra industria, y es evidente a la vez que lamentable que dirigentes del sindicato UGT defiendan el cierre de Naval Gijón. El argumento de que la ciudad crece en esa dirección no es en absoluto suficiente razón para acabar con una industria que tiene futuro y da ocupación a cerca de ochocientas familias. En alguna ocasión se llegó a decir que había que ser valientes y decir que los astilleros sobran donde están ubicados. En mi opinión lo valiente es defender los empleos, la industria y la capacidad productiva que hoy tenemos. ¿No están para eso los sindicatos?
El tiempo pondrá a cada uno en su sitio, aunque algunos hace tiempo que ya se han situado, la semana pasada un acto político organizado por la MCA-UGT reunía a la Alcaldesa, al consejero de Industria, a Donaire y a Serafín Abilio, patrón de los constructores. Hay quien sostiene que junto con alguno más, este es el clan de la hormigonera. Éste y no otro es el objetivo para cerrar Naval Gijón, la construcción de pisos de lujo en Poniente, y este es el verdadero motivo del enjuiciamiento y condena de Carnero y Morala, su oposición a la especulación urbanística a costa de la Industria Naval.»

Balbino Cano Bárcena es responsable de la CSI en Naval Gijón y secretario del comité de empresa.

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