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La manifestación de Pola de Laviana.BALBINA EGUIZÁBAL

Sobre la manifestación de la Pola el pasado día 17, en Cartas al director LA NUEVA ESPAÑA (25/2/07). Parece que fuera de Gijón, piensan los mismo de los políticos en general, y de la «izquierda plural» en particular.



El pasado 17 de febrero tuvo lugar en Pola de Laviana una manifestación ciudadana que agrupó a tres asociaciones vecinales bajo un mismo lema: «Contra la especulación urbanística». Las asociaciones de Carrio, Cuatro Calles y Pola Sur encontraron un punto en común para manifestar en la calle su rechazo a una actitud despótica según la cual el Ayuntamiento ignora y desprecia las demandas vecinales.
Ha sido esta manifestación un rotundo éxito por varias razones. En primer lugar, porque, pese a las adversas condiciones meteorológicas, el recorrido se llevó a cabo según lo previsto y conforme a lo programado.
En segundo lugar, porque fue un éxito de asistencia, pues logró que concurriesen más de medio millar de personas, haciendo de ella algo inaudito desde decenios en Laviana.
En tercer lugar -y esto es muy importante-, porque se ha podido ver cómo caminaban conjuntamente y bajo los mismos lemas personas de distintas ideas políticas, de la derecha a las izquierdas o viceversa; pero es necesario advertir de que esas personas no acudieron a la manifestación como militantes de sus respectivos partidos, sino simple y únicamente como ciudadanos lavianeses solidarios con la llamada de las asociaciones convocantes. Estos ciudadanos acudieron voluntariamente -y no inocentemente, como se dijo después con mala fe-. Y la prueba de lo que digo se pudo verificar en el hecho según el cual no apareció en la manifestación ninguna bandera ni pancarta de ningún partido político. Siendo esto así, se puede decir con rotundidad que la manifestación no respondió en ningún momento a consigna política alguna; los representantes de la partitocracia lavianesa no pudieron ejercer sobre los convocantes ninguna influencia, pese a que lo intentaron denodadamente.
Y, en cuarto y último lugar, porque se llevó a cabo a pesar de esos intentos de desactivación de la misma por parte de la coalición política que rige el concejo de Laviana. El PSOE lo hizo a través del Alcalde, de modo torpe y torticero -intentando dividir-, evidenciando con mucha claridad con quiénes se las está habiendo el pueblo de Laviana: confundiendo al vecindario con palabras ambiguas, estudiadas y conminatorias en lo formal, a la manera como lo hacían los gobernadores civiles del arcaico régimen del 18 de julio. No hay más que leer La Nueva España de los días anteriores a la manifestación para comprobarlo. Además, el intento de división y confusión siguió el día después con unas declaraciones a todas luces de mala fe.
Mas, quizás, de todos los intentos por paralizar una manifestación popular el más mezquino haya sido el de IU. Porque, por una parte, IU mantuvo un sospechoso silencio hasta el último día, parecía querer el anonimato y no mojarse con el salitre de la marejada reivindicativa, no fuese a ser que sus socios de gobierno le diesen un tirón de orejas. Pero en el fondo, sobre todo, porque IU -que aún no se enteró de la caída del muro de Berlín en 1989- conserva adheridos ciertos modos de actuación según los cuales desprecia todo movimiento social que no pueda controlar. Por ello, acude rápidamente a calificativos retóricos -seguramente sugeridos por sus socios-, muy alejados de la realidad y que ponen de manifiesto una capacidad analítica plana. Y, por otra parte, porque el consejo político de IU elaboró con toda celeridad un texto contradictorio, mal escrito e intimidatorio en el que se insulta a los ciudadanos, acudiendo a la memoria histórica de forma manida y superficial; algo propio de un pensamiento indocto, esclerótico e indolente; cánticos de grillos al atardecer. Y con ello, puso de manifiesto su inquina hacia lo que no controla, colocando sus carteles intimidatorios justo al lado de los que convocaban a la manifestación; y actuando así de igual manera que el Estado alemán, cuando a partir 1935 señalaba a los judíos con la estrella de David.
¿Cómo desde el lado de las izquierdas se puede tener una actitud tan irrespetuosa? ¿Nos estaremos equivocando los ciudadanos de Laviana? ¿Acaso los sacerdotes de la partitocracia tienen un conocimiento revelado que el resto de los mortales desconozcamos? ¿A qué tanta mala fe? ¿Tanto transforma el sillón y el despacho? Más parece que lo que ocurre es otra cosa que tiene mucho que ver con la llegada a la política de una casta de arribistas muy preocupados por el negocio. Como ha dicho Joaquín Leguina: «La endogamia política y unos currícula poco presentables, donde brillan por su ausencia las experiencias laborables ajenas a la política, estas que exigen cotizar a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena, forman un entramado que no anuncia, a mi juicio, sino males».

Balbina Eguizábal Hevia
Pola de Laviana

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