Según el diccionario, los idiotas son seres ayunos de toda instrucción, personas sin criterio y no adscritas a profesión alguna. Además, por lo visto en el Pleno Rural, también suelen aferrarse a consignas de otros, aun cuando obran y expresan su palabra revelada como auténticos salvadores de nuestra ciudad. Piensan poco y cuando les presentan argumentos sobre algo, incapaces de rebatirlos, acuden al insulto y a la descalificación fácil con asombroso mal gusto. Capaces de llamar fascista, especulador o insolidario a quien con razonamientos sólidos les demuestra lo equivocados que están, serían, en realidad, perfectos esbirros de cualquier sátrapa, escolta […]
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