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En la misma piedra – La consulta al pueblo

El Ayuntamiento retramita un PGOU incomprensible y extraño para el concejo.-¿Cómo pedirán ideas sobre un PGOU que el Ayuntamiento considera cerrado de antemano?

Nos lo cuenta Javier Morán en la Nueva España, que también publica el día 24 una de las magníficas viñetas «La mirada Zítrica»

En la misma Piedra

LA NUEVA ESPAÑA -22-7-2009

El Ayuntamiento retramita un PGOU incomprensible y extraño para el concejo

JAVIER MORÁN El Ayuntamiento se dispone a tropezar por segunda vez en la misma piedra, ya que acaba de confesar que se ve obligado a repetir la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Afirmamos que tropezará de nuevo porque, paradójicamente, ha de corregir graves defectos del documento, pero no su contenido sustantivo, tan extraño, tan ajeno, tan extraterrestre con respecto a lo que era el concejo.

Por ejemplo, y si no lo cambian ahora, volveremos a leer en los folios del PGOU que en Gijón existen la «sierra» y el «valle», dos términos poco, nada, frecuentes en la descripción geográfica del concejo, pero que delatan cómo sobre Gijón el PGOU ha proyectado la falsilla, o la pauta, de ordenaciones como las periféricas de Madrid, tipo Pozuelo u otras posteriores, con sus avenidas, bulevares, bloques de varias alturas, oficinas, locales comerciales, etcétera. Es decir, crear pequeñas ciudades satélite que a la postre resultan incompresibles en una ciudad del tamaño de la nuestra, y a costa, además, de una invasión sin precedentes sobre el entorno natural de Gijón.

También volveremos a leer en el PGOU lo del «efecto psicológico» del salto de la ronda Sur, o de dicha invasión rural. Ahí acertó de lleno el documento, pero el Ayuntamiento, atacado de los nervios, acabó derivando hacia el golpe bajo o la patada en el vientre destinada a los discrepantes con el Plan. A ver si ahora vuelve a tropezar con la misma piedra y levanta las mismas iras.

A todo esto, al PGOU le tiene que añadir el Ayuntamiento un estudio de impacto ambiental. Habrá que ver cómo se contrata, no vaya a ser que su redacción caiga en manos de incendiarios, o, por el contrario, de mansos.

La consulta al pueblo

LA NUEVA ESPAÑA – 24-7-2009

¿Cómo pedirán ideas sobre un PGOU que el Ayuntamiento considera cerrado de antemano?

JAVIER MORÁN Ahora que se avecina la nueva tramitación del PGOU anulado, nos surgen preguntas sobre cómo arbitrará el Ayuntamiento la consulta previa a los ciudadanos a la que obliga la ley del Suelo del Principado. En condiciones normales, antes de que se ponga en marcha la redacción de un Plan General, las municipalidades han de pedir la opinión del pueblo soberano, que ha de decir cómo quiere que su ciudad sea configurada mediante la futura ordenación urbanística.

Pero, claro, en Gijón ya tenemos un PGOU sobre el que, aunque anulado, el Ayuntamiento dice que modificará muy poco, o nada, de su fondo. Por tanto, nos intriga esa consulta inicial, si es que se produce, aunque si no se verificase ya tendríamos a la municipalidad incurriendo en una posible primera irregularidad en dicha tramitación.

En consecuencia, partimos de dos paradojas. Una, que el Ayuntamiento pida ideas a los ciudadanos sobre un documento cerrado de antemano. Y dos, que por ese motivo no las pida y pise así el primer charco.

No obstante, a decir verdad, algo tan chusco como esto se había dado ya en el último trimestre de 2003, cuando arranca el trámite del PGOU ahora anulado. Recuérdese que, pese a no disponer el Ayuntamiento oficialmente del documento, ya corrían por todo el concejo fotocopias de planos y fichas urbanísticas.

Entonces, el Consistorio abrió el período de esa consulta ciudadana inicial, en la que los gijoneses opinaban ya sobre un PGOU redactado. Esta era una contradicción notable, pues se suponía que las ideas de los gijoneses debían ser entregadas al equipo redactor para que iniciara con ellas la confección del PGOU. La situación fue tan delirante que al día siguiente de cerrarse dicha consulta el Ayuntamiento hacía acto de recepción del plan, lo que significaba que, en puridad, había sido redactado en 24 horas. Era uno de los varios vicios de raíz del PGOU, aunque ahora los tribunales han determinado otros para anularlo.

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