De vez en cuando nos guiña un ojo. LA NUEVA ESPAÑA (1/4/07)
PEDRO DE SILVA
El más curioso fenómeno territorial es la expansión urbanística sin crecimiento demográfico. La población no aumenta, pero sí el proceso de ocupación y cementación de nuevas grandes áreas del territorio. Aunque para los ayuntamientos es una vía de financiación a corto plazo, a medio y largo se incrementan los gastos de los servicios y el coste de las infraestructuras. La ciudadanía percibe como progreso y desarrollo lo que es sólo destrucción de espacios, apelmazamiento del territorio y progresiva marginalidad de las zonas de antigua ocupación. De los urbanistas no cabe esperar una reacción, del mismo modo que no cabe esperar de los militares el fin de las guerras, de los abogados el de los pleitos o de los comerciantes el fomento de la afición al trueque. Es casi seguro que esta cuestión central tampoco ocupará mucho espacio de debate en las próximas elecciones.
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