Dice que el precio de la vivienda se debe al precio del suelo y que las tres marchas verdes se hicieron para impedir hacer pisos baratos. LA NUEVA ESPAÑA (29/05/06)
R. VALLE
-¿Puede presumir ya de que todos los gijoneses tienen una vivienda digna?
–No, eso sería demasiado. Se ha hecho un esfuerzo importante en estos tres años de Corporación para sacar al mercado tanto vivienda en régimen de alquiler como vivienda de promoción autonómica y promoción pública, pero siempre queda por hacer. Eso sí, vamos a cumplir el compromiso de esas 3.750 viviendas para Gijón, dentro de las 15.000 para Asturias que se dio en el acuerdo de gobierno con el PSOE, e incluso puede que se superen. El problema es que el acuerdo que había sobre suelo prioritario con Asprocon para 668 viviendas va un poco lento.
-¿Fallaron los constructores?
-El acuerdo era desarrollar 205 viviendas en El Cerillero, 148 en Nuevo Gijón Este, 259 en Nuevo Gijón Oeste, 38 en Contrueces y 18 en Viesques. Ya se están haciendo las de Viesques y Contrueces, pero las de Nuevo Gijón, que son el grueso, no empiezan ahora.
-¿Y el resto hasta llegar a esas 3.750 comprometidas?
-Se van a entregar ahora mismo 50 viviendas en Montevil, a cooperativas ya se les entregaron 156 y se les van a entregar otras 285. Ya están adjudicadas 224 en el Lauredal, 16 para jóvenes en la antigua casa sindical de El Llano, 4 en Carbainos para jóvenes de la zona rural, 8 en un solar de Manuel Pintor Medina y está Roces, que es la mayor operación. La intención de la Dirección General de Vivienda es comenzar las 420 viviendas de promoción pública inmediatamente, si puede ser a finales del verano. Se está mirando si el tendido eléctrico pasa por esa zona, que parece ser que no. La intención es abrir la oferta pública en el año 2007. El plan especial de Roces incluye también 1.901 viviendas de protección autonómica, 296 mediante cooperativas y 712 de precio concertado.
-Sumando, sumando… ¿al final?
-Al final de este mandato tendríamos unas 5.080 viviendas: 1.006 de promoción pública, 3.362 de promoción autonómica y 712 de precio concertado. Algunas con llaves entregadas y otras con la construcción iniciada, pero que entregará la próxima Corporación. Ésa es la dinámica de la vida, uno entrega viviendas que inició otra Corporación.
-¿Qué políticas debe hacer el Ayuntamiento para bajar el precio de la vivienda libre?
-Hay que exigir al Gobierno de la nación una ley que marque unos topes en el precio del suelo, como ya hay para la vivienda de promoción pública. Sería una forma de dejarnos de pelear por la especulación del suelo y de exigir a los constructores atemperar los precios. No vamos a pedir que el suelo en Teverga sea igual que en Madrid, pero deben darse unos máximos y unos mínimos. Seguramente los que tienen suelo no estarían muy de acuerdo, pero sería una vía de solución para acabar con lo que todos criticamos, la especulación. Si se pone un precio al suelo lógicamente hay que poner un precio a la vivienda y si alguien no quiere construir lo tendrá que hacer la propia Administración.
-¿Para eso hace ahora el Ayuntamiento el censo de solares edificables?
-La nueva ley del Suelo regional plantea que todos los solares declarados como edificables tienen un año para ponerse en el mercado. En caso de que no se hiciera así, las administraciones pueden actuar sobre ese suelo. Si una vivienda hace diez años estaba en 20 millones, ahora está en 35 o 40 y, por eso, a algunos constructores no les urge demasiado edificar.
-El precio de los pisos sube y sube, ¿cómo es posible que no haya estallado aún esa burbuja inmobiliaria de la que todo el mundo habla?
-Mucho ha sido por las hipotecas. Los tipos de interés bajaron muchísimo y ya se dan a 40 y 50 años. Si pegase un tirón importante el tema de las hipotecas entonces sí que habría aquí una revolución. Más que si despiden a 500 trabajadores. Al capital no le interesa que eso pueda suceder, sería muy grave. Ademas, en España, a diferencia de Europa, está el tema de que el alquiler no tiene tirón. Aquí las administraciones deben actuar para garantizar a los propietarios que quieren alquilar su vivienda que van a cobrar y a volver a disponer de ella si la necesitan de forma urgente. Y que los alquileres no sean tan altos porque, lógicamente, la gente se plantea que para pagar 70.000 u 80.000 pesetas de alquiler paga una letra y al menos tiene una vivienda. Hay que combatir ese sistema sobre todo por los jóvenes. Los jóvenes deben disfrutar del futuro y no hipotecarlo por una vivienda.
-Esas garantías las da el Ministerio de Vivienda en su Sociedad de Alquiler y escasos son los resultados.
-Los gobiernos autonómicos del PP están combatiendo esta propuesta de la Ministra. Nosotros habrá 15 o 20 días que pusimos esto en marcha y ya tenemos 12 viviendas entregadas a la empresa municipal. En España somos muy dados a la desconfianza y hay que dar tiempo a este plan para que se vea que funciona y que las garantías son reales. Nosotros planteamos alquileres entre 45.000 y 55.000 pesetas, para que así se pueda tener derecho también a las ayudas locales y regionales.
-Unas ayudas que no dejan de ser parches al problema de fondo.
-Pero mientras no puedas ofertar la vivienda suficiente… Los ayuntamientos sólo tienen una vía para poner vivienda a precios asequibles y es a partir del 10% de suelo que, por ley, tienen que dar los promotores. Y eso es muy poco, porque de ahí tienes que hacer centros de salud, escuelas, centros sociales… y viviendas. Otra vía es declarar suelo de interés, pero eso es ir a la expropiación y todos vemos las dificultades que genera. Hubo tres marchas verdes en Gijón por intentar hacer viviendas de 20 millones y uno acaba por pensar que para qué meterse en esos follones si se están vendiendo las viviendas entre 40 y 50 millones de pesetas y no hay manifestaciones demandando a la Administración que se meta en eso. Por eso yo reclamo una ley del Suelo donde haya precios determinados.
-Se diseña una operación de más de mil viviendas en la zona de vías y todos asumen que se trata de pisos de lujo. ¿Cómo es posible?
-Podría ser demagógico, pero hay que saber que allí se buscan plusvalías para pagar el soterramiento. No es una especulación, pero es la realidad. Se puede pensar en mucha zona verde, en un gran mobiliario urbano… pero pensar que ahí las viviendas van a estar entre 18 y 22 millones sería pensar demasiado.
-¿Todas las fórmulas están agotadas o hay algún reto más en su política para Gijón?
-La idea para la próxima legislatura es que la Empresa Municipal de la Vivienda participe en la construcción de viviendas. Está bien que dé ayudas, pero hay que dar un paso más. Y ese paso es que la empresa construya. No tiene que ser una empresa constructora, pero sí tiene que gestionar suelo y marcar las condiciones en su construcción. Todos sabemos que una fórmula para contener el precio de la vivienda es poner en el mercado mucha vivienda a precios asequibles.
-¿Tiene mejores ideas para que los jóvenes gijoneses encuentren una vivienda que las zapatillas Kelifinder de la ministra Trujillo?
-Lo que está claro es que la Ministra acertó en la promoción. Si quería que se hablara de ello, se habló, pero el tema de la vivienda, como el tema del empleo, es una cosa muy seria como para andar con estas cosas. Nosotros lo que hacemos es vivienda para jóvenes, ayudas al alquiler, pisos compartidos…
-Como líder comunista y concejal de Vivienda, ¿qué tiene que decir de la actuación de la inmobiliaria Progea y José Antonio Hevia?
-Hay cosas que no acabo de entender muy bien. Hevia está trabajando en Progea igual que otros trabajan en otro sitio, sean comunistas o no sean comunistas, y en lo que a mí me consta no hubo quejas en las urbanizaciones. Me extraña que ahora, 10 o 15 años después salga gente planteando que tiene problemas en no sé qué trastero. Si se habla de que hay alguna cosa rara, para eso están los tribunales. A Toni Hevia lo aprecio personalmente en lo político y lo humano, y me parece muy triste que se le ponga en el disparadero.
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