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El pleno aprueba el inicio de la revisión del PGOU, tan compacto como la arena

Compactar o no compactar

El Ayuntamiento vuelve a caminar por el cortoplacismo en la revisión del PGOU

LA NUEVA ESPAÑA-12-12-2009- JAVIER MORÁN

El argumento que maneja desde hace tiempo el edil de Urbanismo, el cabal Sanjurjo, es el siguiente: Cabueñes es ya zona urbana; por tanto, constrúyase más. O sea, vamos a colmatar, que es la palabra que utilizan en el gremio urbanístico. O vamos a compactar, que es lo que repite la municipalidad después de haber descubierto el Mediterráneo, es decir, que la forma de crecimiento urbano más usual, práctico y económico es la de la extensión como una mancha de aceite. Pero la compactación a la que aspira el Ayuntamiento tiene más de pose -ahora progresista, antes del pasado régimen- que de sincero deseo. De hecho, es pretensión contradictoria con los desarrollos previstos para Castiello. Esto es, se compacta Castiello en sí mismo, con medias densidades que sabe Dios cómo van a quedar, pero no se compacta Castiello con el resto de la ciudad, salvo que Felgueroso obtuviera de Fomento otro ramal del metrotrén hacia dicha área.

En cambio, sí es cierto que Cabueñes está mejor comunicado por medios públicos, y dentro de un tiempo incierto lo estará también mediante el citado metrotrén. Sin embargo, algo nos da en la nariz que una función principalísima del urbanismo es la de poner límites a la presión inmobiliaria, tan humana en definitiva.

En cuanto a la dudosa compactación que abandera el Ayuntamiento, si fuera cierta, Gijón tendría que crecer desde sus bordes e incluso plantearse operaciones mucho más ambiciosas a largo plazo, como aquella que alguien ya enunció hace años: el continuo urbano llega hasta Tremañes, zona de polígonos industriales obsoletos por cuyas calles difícilmente entra un camión de varios ejes; en consecuencia, el traslado paulatino de dichas instalaciones a otra zona del concejo liberaría suelo para 10 o 15 años de edificación. Pero no vamos a presumir aquí de tener las cosas del todo claras. La desgracia es que el documento de prioridades del futuro PGOU nos ayuda bien poco a analizar el asunto. Tras el fracaso del PGOU de 2005, el Ayuntamiento no ha espabilado y vuelve a caminar por lo segado y por el cortoplacismo en un concejo cuyo suelo es cada vez más limitado.

La revisión del Plan Urbano sale adelante con la unanimidad de los grupos políticos

LA NUEVA ESPAÑA-12-12-2009
La oposición critica las tres alternativas presentadas por el gobierno local y Sanjurjo dice que «en la zona rural aún se pueden construir dos mil viviendas»
Aunque el pleno municipal aprobó ayer por unanimidad iniciar la revisión del Plan General de Ordenación (PGO) de la ciudad, las razones que adujeron el gobierno local y la oposición para dar su apoyo al proceso fueron casi equidistantes. El concejal de Urbanismo Pedro Sanjurjo defendió la gestión del consistorio a la hora de redactar el anterior plan, que acumula ya treinta sentencias en contra, y subrayó que «ahora es necesario consumir el suelo necesario para satisfacer el desarrollo industrial y favorecer la capacidad residencial». Por su parte, el edil popular Pablo Fernández calificó de «período negro» los últimos cuatro años de ordenación urbana y aseguró que las tres alternativas de crecimiento propuestas por el Ayuntamiento ante la revisión del PGO son «un corta y pega de todo lo que ya hemos visto». Para Jesús Montes, de Izquierda Unida-Bloque por Asturies-Los Verdes, ahora es necesario «que Gijón remarque su caracter de ciudad industrial».

«La revisión del PGO puede y debe ser una buena oportunidad para mejorar las expectativas de crecimiento de Gijón y de los gijoneses», aseguró Sanjurjo durante su primera intervención, que giró básicamente en defender que las alternativas del marco de prioridades del nuevo plan «han sido elaboradas de forma que sean razonables técnicamente y conforme a la nueva realidad de la ciudad, supeditada en buena medida a la futura llegada del AVE y la creación de la Zalia». Además, destacó que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que anula el viejo planeamiento «está recurrida ante el Supremo» y que lo que ahora haremos «será adaptarnos a un marco legal que ha cambiado», en referencia a la Ley del Suelo del Principado.

El popular Pablo Fernández reprochó al gobierno local «que todavía no haya pedido perdón a los gijoneses» por «su pésima política urbanística, que ha recibido una y otra vez traspiés por parte de la Justicia». En este sentido, señaló que «los socialistas son capaces de llamar especuladores a los vecinos de la Zona Rural, pero no se presentan como acusación en el juicio contra el ex-arquitecto municipal Ovidio Blanco», que supuestamente se enriqueció con la compra-venta de una finca en Cabueñes. Además, anunció que el PP presentará «un modelo alternativo» para la elaboración del PGO y censuró que Pedro Sanjurjo asegure en los medios que quiere una «ciudad compacta» y, por otra parte, defienda planes especiales como los de Granda o Castiello. También criticó que el concejal de Urbanismo condene el «modelo Somió» mientras su antecesor en el cargo Jesús Morales «dio cientos de licencias de construcción entre El Rinconín y El Infanzón». Por último, dijo que el anuncio de que los núcleos rurales no van a crecer más «crea un claro movimiento especulador».

En su respuesta, Sanjurjo indicó que «en esos núcleos rurales existe todavía capacidad para construir dos mil viviendas» y señaló que «debemos ser responsables y no caer en la tentación de alegrar el oído a determinadas personas». Para ello, abogó por «un crecimiento que sea comedido y ordenado». Por último, Fernández le reprochó que «quiera soldar» el concejo a base de planes especiales en diferentes parroquias y el edil socialista se mostró «orgulloso» del urbanismo local durante la etapa democrática.

La sesión plenaria celebrada ayer en el consistorio gijonés vivió momentos de alta tensión durante sus más de tres horas y media de duración. Al rifirrafe entre la alcaldesa Paz Fernández Felgueroso y la portavoz del PP, Pilar Fernández Pardo, durante el turno de intervención de la edil popular Inmaculada Gallart, le sucedió un bronco diálogo entre el portavoz del PSOE Pedro Sanjurjo y el concejal de la oposición Eduardo Junquera, que calificó de «cabestro» al presidente de la FEMP, el socialista Pedro Castro, que hace unos meses llamó «tontos de los cojones» a los votantes del PP. «Ese comportamiento no es digno de representar a los gijoneses», le dijo Sanjurjo.

A Eduardo Junquera: «No tiene usted estatura, está a un centímetro del suelo»

Portavoz del PSOE

A Pilar Fernández Pardo: «Cállate la puta boca y deja hablar al que está en uso de la palabra»

Concejal del PSOE

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