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El ciudadano goñi tirapu

El lunes pasado tuvo lugar un juicio en la audiencia ovetense contra un ciudadano empadronado en Llanes. Su nombre: Domingo Goñi Tirapu, navarro de nacencia y llanisco de pación, aunque sería mejor decir que llanisco de paciencia. Porque hay que tener más paciencia que el santo Job para dedicar todos los esfuerzos y energías a obstaculizar, con todos los recursos legales que la ley pone a disposición en un estado de derecho, a entorpecer, repito, las maniobras especulativas que, desde el poder (poder municipal en este caso), se urden en beneficio de los listos y pícaros de siempre.

La Voz de Asturias – 21/03/2009 ALVARO Ruiz de la Peña –

Este Domingo Goñi Tirapu es un profesor del instituto de Llanes jubilado, a causa de serios problemas de salud que, no sé hasta qué punto, han podido agravarse en el transcurso de su terca defensa del paisaje llanisco, de una terquedad ejemplar podría decirse, en defensa también de un crecimiento económico que haga compatible el desarrollo con una política de crecimiento sostenible, respetuosa con los tesoros que la naturaleza ha repartido con largueza en esta parte oriental de Asturias.

Este Domingo Goñi Tirapu forma parte de ese segmento social minoritario, desde luego, pero no elitista, que lucha con todas sus limitadas fuerzas para conservar lo que, por otra parte, es patrimonio de los llaniscos, de los asturianos, de los españoles, de los europeos y de todo aquel que quiera venir a visitar esta frágil bendición de la naturaleza.

Produce dolor ver en qué se ha convertido el litoral levantino español, literalmente triturado por la insensibilidad y la voracidad de la especulación irresponsable de esos cuatro listos y pícaros a los que me refería (tapándome la nariz) al principio. Produce dolor en qué se ha convertido buena parte del litoral gallego, de la costa santanderina, de algunas zonas de la franja marítima del País Vasco, por hablar del norte español: Produce sonrojo en qué se ha convertido la costa de Almería o Málaga, o la Manga del Mar Menor en Murcia, o determinados espacios protegidos de las islas Canarias. Por no hablar de las Baleares del ecologista Matas.

Pues bien, este Domingo Goñi Tirapu, navarro de nacimiento afincado en Llanes, se ha echado sobre las espaldas, con media docena más de personas comprometidas con el futuro del concejo, la tremenda labor de denunciar las tropelías perpetradas en estos últimos años, atropellos explícitos en anulaciones por sentencia del Tribunal Superior de Justicia en dos ocasiones: en el mes de julio de 1997 (ratificada en este caso por el Tribunal Supremo en 2002), y en abril de 2007. Esta última sentencia está recurrida por el Principado y el propio Ayuntamiento de Llanes, circunstancia que permite seguir aplicando las normas del PGOU -las que están anuladas pero recurridas- y que permite, concretamente, que La Talá siga llenándose de grúas, ladrillos y cemento.

ENTIENDO muy bien los padecimientos de Goñi Tirapu, al haber sufrido en propia carne las coces de la demagogia municipal, con motivo de un plan previsto para convertir la playa de La Gúelga en un «parque playa» (uno de los últimos inventos de la ingeniería económica del municipalismo cantábrico). En aquella ocasión, mediante una campaña espontánea de rechazo al plan , pudo pararse semejante desatino, que iba a destruir uno de los enclaves naturales más significativos de la costa occidental del concejo.

La polémica puede seguirse en la prensa local del concejo de Llanes. Allí podrá comprobar el lector el distinto tono adoptado por los que razonaban el rechazo al parque playa y los que, desde la autoridad de sus cargos, vertían insinuaciones e ironías sobre los verdaderos intereses de los discrepantes. Una auténtica lección de cómo algunos supuestos socialistas entienden el diálogo y la discrepancia.

Y ahora, para cerrar toda esta triste historia de incomprensiones y desprecios, el ayuntamiento intenta trincar al ciudadano Goñi Tirapu pidiendo para él penas de cárcel, en una denuncia tan desproporcionada como injusta, porque lo único que hizo el miembro de AVALL fue lucir una camiseta con la leyenda La Talá ilegal y exhibirla en el pleno municipal en el momento de una votación. Vaya crimen.

En estos temas -muy delicados para quienes como un servidor viven el socialismo de manera independiente- no conviene ser aparatoso ni dejarse llevar por la ira, aunque ésta pueda estar justificada en determinados momentos. Pero dicho de la forma más suave posible, uno tiene la impresión de que en Llanes la sociología electoral, la composición de las estructuras ideológicas o mentales de los llaniscos, han alcanzado un nivel de paradoja difícil de explicar. Por qué en una villa tan conservadora como Llanes (como la mayor parte de las villas asturianas, igual de conservadoras) triunfa electoralmente, convocatoria tras convocatoria, el partido socialista. Por el carisma de sus representantes políticos? Por el acierto repetido de sus actuaciones municipales? Por el espíritu socialista o la tradición de voto de izquierda de su población? Creo tener la respuesta, pero la dejo para otra ocasión. Pero adelanto: no es carisma, no es acierto ni tradición. Animo Goñi.

* Profesor de Literatura en la Universidad de Oviedo.

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