El ladrillo toma tierra en Asturias LA NUEVA ESPAÑA (2/12/07)
Oviedo, J. L. SALINAS /
L. GANCEDO
Asturias estrenó en torno a 80.000 pisos y casas desde el año 2000. Lo hizo sin que aumentara la población y también sin que mediara un desarrollo de la oferta de vivienda turística comparable al voraz urbanismo propio del Mediterráneo. Y también, desde que comenzó la centuria, los precios han acumulado crecimientos cercanos al cien por cien. ¿«Exuberancia irracional», que diría Alan Greenspan? El ex jefe de la Reserva Federal de EE UU utilizó tal eufemismo, también recién iniciado el siglo, al valorar el panorama que condujo al estallido de la «burbuja tecnológica». Dentro y fuera de Asturias se ha discutido mucho acerca de si lo ocurrido con la vivienda a partir de 1998, cuando se suele datar el arranque del boom inmobiliario, encaja en el perfil de una burbuja especulativa, sobre si tendrá un final explosivo, con un impacto económico severo, o un «aterrizaje suave». Lo que sea ya se está produciendo y sus primeros reflejos en Asturias son básicamente dos: una reducción de las compraventas, cuyo alcance preciso es por ahora difícil de cuantificar, y un recorte notable de la edificación residencial.
lMenos ventas. Nadie, ni promotores ni profesionales de las ventas, lo discuten ya: los asturianos están comprando este año menos pisos. ¿Por qué? El euribor aparece como el primer culpable. El encarecimiento de las hipotecas ha enfriado la alegría del endeudamiento de los años precedentes, el alimento principal del boom de estos años. Presumiblemente, al menos una parte de las más de 26.000 familias del área central de Asturias que, según un estudio de la patronal, estaban interesadas en comprar casa entre 2006 y 2009 se lo están pensando más. Últimamente, también por otro motivo, a decir de los profesionales: potenciales compradores asturianos están en la idea de que los precios van a bajar.
Los agentes inmobiliarios han notado que existe esa creencia, errónea en su opinión, y que se ha extendido al hilo de la cercanía de las elecciones. «La vivienda se está utilizando como bumerán en este período preelectoral, lo que está creando falsas expectativas», explica José Manuel Martín, propietario de una agencia en Oviedo. La misma tesis se apunta desde Gijón: «Las ventas seguirán en un período de «impass» hasta después de los comicios de marzo», asegura Alejandro Álvarez. Y apostilla: «Los compradores decidirán retrasar su decisión sobre las compras». ¿Pueden bajar los precios? Puertas adentro de las oficinas inmobiliarias se asegura que tal posibilidad es infundada. «Los precios no bajarán; como mucho, se mantendrán», sentencian en el sector.
El mensaje de quienes se dedican a vender es de tranquilidad. «Ahora mismo el mercado esta bajo, pero no de forma alarmante», indica José Manuel Martín. El gijonés José Álvarez apunta que «hay claros síntomas de mejora para los próximos meses». «Lo que ocurre ahora -añade- es que los compradores tienen algo de psicosis porque desde muchos sectores de la sociedad se ha lanzado el mensaje de que los precios bajarán, y la gente está expectante». Y remarca: «Llevo 35 años en la profesión y he vivido muchos baches y crisis y, al final, el mercado siempre se ha recuperado». Aunque otros, como la avilesina Rosa Blanco, aseguran que «si la gente no compra, es porque no hay dinero». En Oviedo y Gijón los pisos que más han sufrido el bajón del mercado son los de precios altos, aquellos que superan los 3.000 euros por metro cuadrado.
La demanda toca tierra por el euribor, por esas expectativas sobre los precios y, presumiblemente también, porque el inversor especulativo está replegándose de un mercado donde los euros ya no se multiplican a la velocidad de unos años atrás, cuando la vivienda se encarecía y revalorizaba en España y en Asturias a ritmos cercanos al 20 por ciento anual. Los vendedores opinan, además, que también influye la iniciativa pública. José Álvarez García subraya: «Cada nueva urbanización que se desarrolla tiene que tener ahora un 30 por ciento de viviendas protegidas; hay gente que está esperando ese tipo de casas».
¿Qué parte del mercado se resiente más? En Oviedo y en Gijón, algunos profesionales aseguran que las viviendas nuevas aún se venden bien sobre plano, antes incluso de que empiece la obra. Desde Avilés se afirma, en cambio, que «hay nuevas promociones que lo están pasando mal». La crisis de ventas apunta, sobre todo, a la vivienda de segunda mano. El tiempo medio de venta se acerca a los seis meses.
La ralentización se certifica ante notario. Los encargados de escriturar las compraventas dan fe de que el negocio del ladrillo está aterrizando. «Éste ha sido el año en el que menor volumen de trabajo he tenido en muchos años», afirma el decano del Colegio de Notarios de Oviedo, José Antonio Caicoya. Toca a su fin el tiempo en el que «la gente compraba pisos cada vez más caros y se metía en hipotecas cada vez con mayores plazos y más costosas».
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