El cartel de ‘precio negociable’ es el que se coloca ahora en los nuevos
desarrollos para frenar la caída de ventas de viviendas.(Cincodías.com 8/10/07)
Los promotores bajan los precios por la caída de la demanda
Raquel Díaz Guijarro (08-10-2007)
Nadie duda ya del cambio de ciclo habido en el mercado inmobiliario desde
mediados de 2005. De hecho, los promotores recuerdan que ellos ya lo
anunciaron. Pero parece que lo que no estaba tan claro era la magnitud del
ajuste.
A la pregunta de si ¿era éste el aterrizaje suave deseado? Las principales
promotoras reconocen que la caída de ventas en algunas zonas como la costa
es más que preocupante y que el sector se prepara para sobrellevar el ajuste
de la manera menos traumática. ‘Ni viajes, ni coches, ni plazas de garaje,
ni siquiera el pago de algunas cuotas de la hipoteca, el mejor gancho sigue
siendo bajar el precio de la vivienda’, admite un promotor.
Y aunque en puridad económica, hasta que no se produce la compra no se puede
hablar de precio, lo cierto es que las empresas admiten ya que han tenido
que comenzar a realizar descuentos sobre los precios de oferta iniciales y
reducir de ese modo sus márgenes para poder terminar la comercialización de
promociones ya terminadas o a punto de entregar. Una práctica propia del
mercado de vivienda usada que sólo reaparece en el de los inmuebles nuevos
en tiempos de crisis.
‘El problema es saber dónde está el fondo de este descenso. Es decir, cuánto
tendrían que bajar los precios para que la demanda recuperase niveles que
permitieran a las empresas mantener sus cuentas en equilibrio’, explica una
consultora.
Y es que a los promotores les cuesta reconocer esta circunstancia por los
efectos que podría generar. ‘Igual que cuando los pisos suben, todo el mundo
piensa que van a seguir subiendo y esa creencia alimenta la espiral, ahora
podría darse el fenómeno contrario’, aseguran desde una de las principales
patronales.
El sector no descarta la desaparición de miles de empresas
Todas las fuentes consultadas coinciden en vaticinar que hasta que se
despeje el panorama internacional, la forma de actuar más prudente es
reducir los precios para asegurar la venta y esperar mejores escenarios.
Nadie quiere oír hablar de la posibilidad de que se repita el escenario de
principios de los noventa cuando después de otro boom de precios, actividad
y ventas se pararon por completo. Entonces se iniciaban poco más de 200.000
casas al año, los tipos hipotecarios eran de dos dígitos y España estaba
inmersa en una fuerte crisis económica.
Ahora los expertos confían en que la estabilidad que da el euro y la
ausencia de crisis económica mitiguen los efectos de la menor demanda de
vivienda.
‘Mientras la economía española no entre en crisis y se destruya empleo, lo
normal es que cuando los tipos hipotecarios se estabilicen, algunas familias
que decidieron hace meses retrasar la compra de una casa, vuelvan a
planteárselo, porque la emancipación no puede diferirse eternamente’,
señalan en una constructora. Otra de las actuaciones más comunes que están
llevando a cabo las promotoras es la paralización de proyectos en cartera.
‘Si cuesta mucho terminar de vender una promoción, aunque tengan suelos
listos para edificar, si su estructura financiera lo resiste, lo lógico es
esperar hasta que se clarifique el panorama’, comentan en otra asociación
empresarial. Claro que estas paralizaciones no están al alcance de todos los
promotores. ‘Si obtuvieron los terrenos con financiación ajena, no sería una
decisión muy inteligente porque deben soportar el pago de los intereses de
esos créditos’, señalan en una promotora especializada en viviendas de
promoción pública.
‘Todo aquel promotor con suelo que haya tenido problemas de ventas no
iniciará más proyectos’
En este sentido, los analistas prevén que igual que a finales de los noventa
se contabilizaban 17.000 empresas inmobiliarias y ahora existen más de
45.000, ‘no sería extraño volver a la situación de partida, es decir, que
desaparecieran todas las que surgieron al calor del boom inmobiliario’. Los
expertos siempre han denunciado la diferencia entre el promotor oportunista
y el profesional. ‘Esas empresas que hacen una promoción pequeña y después
desaparecen no constituyen el tejido productivo del sector, por lo que no
nos preocupa su desaparición, no será traumática ni para la actividad ni
para el empleo’, subrayan algunos estudios. A la espera de una recuperación
de la demanda, los promotores confían en la reanimación de la construcción
de vivienda protegida y el alquiler, cuya necesidad es ahora más acuciante
si cabe, después del nivel de precios alcanzado por las casas de renta
libre. ‘El ajuste es serio, pero quizás lo más preocupante es no poder saber
cuánto durará’, auguran.
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