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EJEMPLO DE «EXQUISITEZ» DE SOGEPSA EN ROCES






Foto Un afectado por el plan de Roces recurre a la fiscalía contra la actuación de Sogepsa. Las palas tiraron uno de sus invernaderos. LA NUEVA ESPAÑA (22/1/07)

Sogepsa descarta indemnizar al arrendatario que reclama derechos por una finca de Roces. La sociedad atribuye a un «error» el derribo del invernadero.  LA NUEVA ESPAÑA (23/1/07)



LA NUEVA ESPAÑA (22/1/07)  Un afectado por el plan de Roces recurre a la fiscalía contra la actuación de Sogepsa


Gaspar Suárez, excluido de las expropiaciones pese a ser arrendatario de una finca, reclama que se frene la obra hasta recibir una indemnización

El inicio de las obras de urbanización del área residencial de Roces no ha librado a Sogepsa de la polémica. El arrendatario de una de las fincas afectadas por la operación denuncia ahora que la tramitación del expediente expropiatorio se llevó a cabo «como si yo no existiese» y reclama una indemnización que compense el cese anticipado del negocio de flores que explota en dicha parcela, cuyo contrato de alquiler no vence hasta finales de 2007. El hecho de que las palas tirasen uno de sus invernaderos le ha puesto en pie de guerra y ha pedido, incluso a la fiscalía, que pongan freno a la obra.

M. SUÁREZ

El arrendatario de una de las fincas afectadas por el área residencial de Roces ha solicitado a la Administración, a Sogepsa y a la fiscalía que detenga las obras de urbanización que se llevan a cabo en torno a esta parcela. Es su forma de rebelarse contra el hecho de que «tramitaran el expediente expropiatorio como si yo no existiese», es decir, sin pagarle una indemnización que «yo creo que me corresponde».

Para reclamar este derecho, Gaspar Suárez Álvarez se apoya en un contrato de arrendamiento renovado en febrero de 2003 y con vigencia hasta finales de este año. «Renové el alquiler cuando la finca cambió de titularidad. La compró la constructora Moro después de que yo renunciase a mi derecho de tanteo y retracto (adquisición preferente). Cuando salió lo del plan especial de Roces, Sogepsa se entendió con la empresa, pero a mí ni se dirigieron», reprocha.

Suárez Álvarez explota un negocio de flores en esta finca desde que «mis hijos empezaron en la Universidad y hubo que buscar ingresos extra para pagarles los estudios». Este maestro, ahora jubilado, llegó a tener cuatro invernaderos. «Cuando Moro me informó de que Sogepsa -la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo que se encarga de desarrollarla- pronto ocuparía la parcela, decidí desmontar uno de los invernaderos, que en ese momento no producía», explica Gaspar Suárez. Si no siguió con el desmantelamiento de su negocio fue porque «pasaban las semanas y nadie se ponía en contacto conmigo para negociar mi desalojo anticipado».

Las obras de urbanización del área residencial de Roces arrancaron el pasado mes de diciembre. Aun así, Álvarez Suárez tomó la determinación de mantener su cultivo de flores. «Nunca figuré en la relación de bienes y derechos del expediente expropiatorio ni se dirigieron a mí», alega. El pasado 15 de enero, una de las palas que trabajan en la urbanización de la zona «me aplastó» uno de los tres invernaderos que todavía tenían plantaciones.

«Unos días antes había estado hablando con un responsable de la obra sobre mi situación. Me aseguró que no entrarían en la finca hasta aclarar qué pasaba conmigo. Y resulta que, a primera hora del lunes 15 de enero, me avisa un vecino de que me habían destrozado uno de los invernaderos, donde tenía plantados rosales», cuenta Gaspar Suárez. Los operarios le aseguraron que «ocurrió por error, cuando pasaban hacia otra de las fincas» afectadas por la operación de Roces.

Para Gaspar Suárez fue la gota que colmó el vaso. Dos días después, el 17 de enero, tenía el asunto en manos de un abogado y presentaba una reclamación formal en la Consejería de Infraestructuras, en la sede de Sogepsa, en el Ayuntamiento de Gijón y en la fiscalía.





LA NUEVA ESPAÑA (23/1/07) Sogepsa descarta indemnizar al arrendatario que reclama derechos por una finca de Roces


La sociedad, que dice estar avalada por una cláusula del contrato de alquiler, atribuye a «un error» el derribo de un invernadero de este vecino

Sogepsa asegura que «fue un error» que las palas del área residencial de Roces tirasen el invernadero en el que Gaspar Suárez cultiva rosas. Lo que no es un error, según asegura, es la tramitación del expediente expropiatorio de este plan especial. Gaspar Suárez reclama unos derechos y una indemnización, como arrendatario de una de las fincas afectadas por la operación. Sogepsa insiste en que su contrato de alquiler recoge la rescisión automática en caso de que, como ocurrió con el ámbito de esta área residencial, se cambiase la calificación urbanística del suelo. El asunto ha llegado a la fiscalía.

M. SUÁREZ
La Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa) defiende a capa y espada su tramitación del expediente expropiatorio del área residencial de Roces y entiende que el recurso que uno de los afectados acaba de presentar ante la fiscalía no tiene base legal. «Su contrato de arrendamiento quedó rescindido automáticamente cuando esta zona cambió de calificación urbanística», alega la entidad en relación al caso.

Gaspar Suárez denuncia que fue excluido de la relación de bienes y derechos del expediente expropiatorio del plan de Roces pese a ser arrendatario de una de las fincas afectadas por la actuación. Asegura que su contrato de arrendamiento tiene vigencia hasta febrero de 2008. Algo que Sogepsa matiza: «Firmó con la propiedad una cláusula por la que se rescindía este contrato cuando cambiase la finca de calificación».

Ocurrió con la puesta en marcha del plan de Roces, que convirtió en urbanizable la parcela. Gaspar Suárez mantiene que «me corresponde igualmente una indemnización» por la derogación anticipada del acuerdo de alquiler. También pide una compensación económica por el cese del negocio de flores que explota en Roces. «Sogepsa negoció con la propiedad como si yo no existiese», critica.

El titular de la parcela, la constructora Moro, fue uno de los muchos propietarios que alcanzó acuerdos con Sogepsa sin llegar a la expropiación. Según la Sociedad Mixta, al frente del desarrollo residencial de Roces, «la propiedad notificó la rescisión automática en mayo de 2006». Señala, además, que «sí nos pusimos en contacto con el arrendatario para decirle que tenía unos días para dejar la finca».

No le ha dado tiempo a desmontar su negocio. El pasado miércoles, una de las palas excavadoras que trabaja en la urbanización de Roces le tiró un invernadero de rosales. Le quedan dos. «Estoy convencido de que lo hicieron con alevosía», sentencia Gaspar Suárez. A lo que Sogepsa respondía ayer: «Fue un error».

A día de hoy nadie la ha aclarado quién se hará cargo de sufragar los desperfectos. El incidente ha sido el detonante para que Gaspar Suárez recurriese a la fiscalía, a la que ha solicitado que suspenda las obras que afectan a su cultivo de flores hasta que Sogepsa «me indemnice adecuadamente». También envió un escrito a la Consejería de Infraestructuras y al Ayuntamiento, que ayer quiso dejar muy claro que «este asunto no nos corresponde solucionarlo a nosotros».


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