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«Camocha Business Park». MARÍA GARCÍA RODRÍGUEZ

LA NUEVA ESPAÑA (4/10/06) Cartas al director



Recientemente, fuimos testigos de la primera intervención pública de los promotores del pomposo proyecto del “parque empresarial”, previsto para los terrenos que dejará libre Mina La Camocha tras su anunciado cierre. Fue el día 18 en el centro municipal.


Las palabras de quienes en ese momento representaban a la mina y al Ayto., no dejan lugar a dudas: a excepción de las piscinas, corroboran todo lo dicho en la prensa. No será un ordinario polígono industrial, ni un simple parque científico-tecnológico. Será algo más sublime, más notorio. Según el concejal de la zona rural y taxis, D. Faustino García  (al parecer, también experto en promoción económica, desarrollo local e innovación tecnológica, como su colega D. José María Pérez), una legión de ingenierías de vanguardia, de consultorías de alto nivel, de asesorías, comercios y bancos hacen cola para instalarse en “Camocha Business Park”. Sólo la “delicadeza” de este concejal impidió conocer el nombre de esta pléyade de empresas, capaces de renunciar a sus beneficios hasta el 2010, fecha prevista para su funcionamiento. Traerán tantos puestos de trabajo a nuestra ciudad que se podrán calcular, según el gerente de la empresa minera, Víctor Zapico, por los metros cuadrados previstos en su urbanización (un método aparentemente singular de prever la creación de empleo, pero no tan chocante si nos acordamos de la operación Baltasar y de cómo confunde este directivo las toneladas de carbón importado con las nacionales. ¡Caramba, qué coincidencia!). Tantos metros, tantos empleos… Pero no queda ahí la cosa, la preocupación por el medio ambiente formará parte del espíritu del parque y las reservas de agua existentes en sus entrañas podrán servir para regular el caudal de los ríos en verano. Incluso se piensa en la autoproducción de energía eléctrica a través del gas natural (¡basándose en el mecheru de Caldones!). Todo un lujo para el Gijón del siglo XXI.


 


Hace trece años, el Gobierno Regional anunció una de las mayores inversiones industriales jamás realizadas en España: una refinería de petróleo para las cuencas mineras asturianas, con una capacidad de producción de 180.000 barriles al día y unos 4.000 puestos de trabajo. Pero a la semana siguiente de anunciar la gigantesca inversión se descubre el fraude y, el entonces presidente del Gobierno asturiano, Rodríguez-Vigil y su consejero de Industria y Minería, Víctor Zapico, (¡caramba, qué coincidencia!) confiesan su ingenuidad y reconocían ser víctimas de un simple caco. Todo era mentira, la mentira del “Petromocho”. 


Esta vez no es simple ingenuidad ni paletería. Lo único cierto es el cierre de la mina y el fin de 250 empleos. Lo demás, guirnaldas, florituras y dudas, muchas dudas. Nos preguntamos por qué el recientemente aprobado PGOU no contempla una sola referencia a viales, accesos, ni nada que tenga que ver con ese maravilloso proyecto, que parece reducirse a una hoja y cuatro trazos a colores. Nos preguntamos dónde están esas empresas y a qué se dedican. Desde luego, si es la “delicadeza” de los puñetazos en la mesa y los improperios de este concejal, dados como respuesta a las verdades que, como puños, tuvo que oir del público, la que impide conocer qué empresas son esas, ya podemos pensar en la gaseosa en que la se convertirá tanto gas, tanta agua y tanto edulcorante prometidos.


María García Rodríguez


 


 


 


 

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