EL COMENTARIO.TV (5/12/05)
Ribadedeva, Llanes, Ribadesella, Colunga, Villaviciosa, Gijón, Corvera, Carreño, Gozón, Soto del Barco, Cudillero, Valdés, Navia, Tapia, Castropol, son una parte importante de los concejos asturianos, que viven una especie de loca fiebre del oro, que ha de ser leída de derecha a izquierda, según va avanzando la Autovía del Cantábrico, en su construcción, de este a oeste. Los periódicos asturianos son hoy en día un poema hecho en ladrillo, en los que se desgrana, concejo por concejo, el canto del PSOE contra el PP y el PP contra el PSOE, con IU de eterna comparsa. Lo que el PSOE apoya e IU calla y otorga en Gijón, Llanes o Ribadedeva, se convierte en gritos que pegan, socialistas y socialcristianos, en Villaviciosa, Gozón y Tapia, e incluso llegan a ponerse casi todos de acuerdo en Ribadesella, porque al final, todos van libar la miel al panal del urbanismo a la vera del Cantábrico, aderezado por innumerables campos de golf en proyecto en toda la costa. Antonio Trevín Lombán, ex alcalde de Llanes, el amigo de Alfredo Pérez Rubalcaba y de su hermano, Florentino Pérez y su constructora abriendo camino a las grandes promotoras madrileñas, a los promotores vascos, y cómo no, a las promotoras asturianas que caminan detrás de las expoliaciones masivas de terrenos que ejecuta SOGEPSA. Vicente Álvarez Areces y su consejero Francisco Buendía que tienen el control de la CUOTA, jugando al despiste con las quice mil casitas que se decía que era el gran cartel electoral de Izquierda Unida que justifica las grandes operaciones de la zona rural de Gijón, para mayor desgracia política de Laura González. ¿Dónde está la vocación social del loco momento urbanístico que vive el Principado? ¿Quién o qué puede frenar esta locura? ¿Quién puede parar esto? Ni la izquierda ni la derecha pueden parar nada, porque hablamos de un proceso ciego, en el que caminan de la mano las necesidades económicas de los ayuntamientos que crean las propias urbanizaciones masivas, el enriquecimiento personal de muchos políticos y las servidumbres económicas de unos partidos que ni declaran ni piensan declarar sus gastos reales, pues se nutren de créditos impagados, donaciones y comisiones multimillonarias que van por barrios, al olor del sector «industrial» que en estos momentos se está llevando la economía española por delante: el ladrillo. Todos dicen lo mismo, El Mundo, El País, Cinco Días, Expansión, (los periódicos asturianos poco), denuncian, con la ayuda de los opinadores de guardia, las consultoras y los analistas financieros, que el sector de la construcción ha conquistado, por derecho propio, la economía epañola, parasitándola, convirtiéndola en el motor de la actividad y el empleo, con tal fuerza, que ni el comienzo de las subidas de tipos de interés por el Banco Central Europeo, pueden aminorar un proceso que lleva directamente al estallido de la famosa burbuja inmobiliaria, esa que siempre está estallando y nunca estalla, por más que haya habido que llegar a retir las competencias urbanísticas al ayuntamiento de Marbella, para que toda España piense que aquí queda algo de responsabilidad en algún rincón de la vida pública. El show de Chaves Manuel Chaves se lanzó sobre Marbella, a retirarle las competencias urbanísticas a un ayuntamiento que no dedica a inversiones ni el 2% de su presupuesto multimillonario, en un acto político del PSOE, con los símbolos del partido detrás; todo para la foto; no ha sido un acto institucional de la Junta de Andalucía, sino un pintoresco espectáculo mediático; ¿quién echará ahora de Marbella las peores mafias de Europa? Emilio Pérez Touriño, presidente gallego, habló del rechazo, para galicia, de la «marbellización» de la costa gallega (¡pobre Galicia! ¡quién reconoce ya la vecina costa!). Los aproximadamente 300 millones de euros que debe el ayuntamiento marbellí, y los cerca de ochocientos convenios urbanísticos que llevan desarrollados, indican bien a las claras, que las necesidades financieras municipales no son más que un vil pretexto para el saqueo. Ningún ayuntamiento ha generado tanto dinero como Marbella, cantidad sólo comparable a su deuda. La supuesta finalidad económica de los convenicos urbanísticos, el urbanismo como un pretexto para hecer caja, no es ni más ni menos que eso, un burdo pretexto, pues el desarrollo incontrolado crea más gasto, más necesidades de inversión en suministro de agua, saneamiento y en general, en obras de acondicionamiento urbanístico que ni siquiera se acometen adecuadamente, porque al final, aunque financiar ayuntamientos con el urbanismo sea ilegal, esas necesidades económicas se han convertido en el gran pretexto tácito para el desmadre municipal: «pobres, dejémosles, ¡están recaudando!» Los ciudadanos son los únicos que pueden parar esto Esto sólo pueden pararlo los ciudadanos. Ciudadanos como los que este fin de semana se reunieron en Otur, en el corazón del occidente costero amenazado, convocados por la Asociación de Vecinos Santiago Rural y la Agrupación de Colectivos Asturianos. Ciudadanos que van comprendiendo que los partidos políticos no tienen ningún modelo razonable de sociedad que ofrecer, si no se encuentran enfrente con la oposición popular a los excesos que promueve la corrupción de las instituciones, utilizadas como instrumentos para el expolio de los bienes particulares y colectivos, al servicio de negocios injustificables, que nada tienen que ver con el interés general. Desde esta páginas pedimos el apoyo de nuestros lectores, a esta iniciativa ciudadana, ante la incapacidad de la política y de los medios de comunicación, que dependen de la política y su propaganda institucional para mejorar sus cuentas de resultados, para hacer frente a este cáncer de nuestra época que es la corrupción de las instituciones políticas, que amenaza con acabar con el modo de vida que conocemos y en el que hemos sido educados. |
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