La Nueva España (24/5/05) Cartas al director
Convencida de que su labor es buena para la ciudad, recientemente y en este diario, nuestra Alcaldesa reconocía la enorme dificultad que entrañaba conseguir vivienda barata y generar nuevas actividades económicas en nuestro municipio. Todo parece aquí más complicado que en otros sitios, argumentó.
Pero el escandaloso precio de la vivienda nada tiene que ver con el contubernio entre políticos y constructores y sus siniestros entramados mercantiles. Ni tampoco la falta de perspectivas laborales de nuestros jóvenes tiene que ver con la incapacidad manifiesta de generar más riqueza que la que salpica a los acólitos del régimen en forma de clientelismo, y a costa de ayudas y recursos públicos. La culpa es de la gente, de su escaso compromiso patrio que hace a la ciudad beligerante y complicada ante cualquier iniciativa de gobierno.
¡Caterva de pendejos desagradecidos!. Así expresaba Vargas Llosa en su novela la opinión que el dictador dominicano Trujillo tenía de su propio pueblo cuando éste, harto de los treinta años de tropelías de su caudillo, comenzaba a conjurarse para desmoronar el régimen de la prosperidad, el futuro y el desarrollo. Seguro que alguna idea parecida retumbó en el fuero interno de nuestra Alcaldesa al manifestar no comprender qué es lo que se quiere para esta ciudad, cuya gente rechaza la vivienda barata y las prometedoras actividades económicas que el gran partido benefactor de Gijón de estos 25 años traerá para sus ciudadanos con su política de bienestar.
La apuesta por el plan Especial de Roces y la ZALI parece firme, a pesar de que hasta el más ruin de los gobernantes sabe que siempre es preferible que sus colaboradores sólo hagan negocio a que roben. Al menos, los buenos negocios producen riqueza, dan trabajo y calman al pueblo. El robo lo desmoraliza y acaba por despertarlo.
Corsino García García
Colectivo para la Defensa de la Zona Rural Gijonesa
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