|
|
Respeto LA NUEVA ESPAÑA (24/2/05)
Quini Candela
A estas alturas de la confrontación y después de haber pedido justicia y equidad sin éxito a los gobernantes, solicito respeto para los vecinos de la zona rural, de manera especial para los de Roces, que llevan más de quince meses, algunos seriamente amenazados en su patrimonio, ninguneados por los políticos que dicen representarlos y menospreciados por quienes gobiernan Asturias y Gijón. Nadie con un mínimo de sensibilidad y bonhomía debería ser partícipe de un juego tan mezquino como el que está llevando a cabo la sociedad instrumental del Principado para atemorizar a los ciudadanos afectados. Si después de quince meses Exprogepsa no tiene definido el plan para Roces, no sabe los costes de urbanización, desconoce los precios finales de las parcelas, la edificabilidad de las mismas y en función del precio tasado para la vivienda saber a qué precio se puede pagar el metro cuadrado expropiado, es que como seguramente pensarán muchos de los afectados sus patrimonios están en manos de ineptos, colocados en esos puestos por políticos irresponsables. Basta ya, de idas y venidas, de fechas que se mueven a conveniencia política, de modificaciones de edificabilidad sobre unos terrenos que todavía tienen dueños. Quince meses son suficientes para que quede probado la incapacidad de los gestores públicos y la nulidad manifiesta de quienes nos representan políticamente. No se puede, bajo ningún concepto, jugar con la salud de unos ciudadanos que han tenido la mala suerte de tener unos «praos» que generaban una contribución o IBI, y que ahora, sin más opción, se los pretenden llevar, a precio de propina dominical y con el deterioro de la salud incluida. No sería de extrañar que los ciudadanos afectados comenzaran a presentar denuncias en el Juzgado de guardia por maltrato psíquico y psicológico, avalado por informes clínicos, contra Sogepsa, Ayuntamiento y Principado. Y que los tribunales ordinarios de justicia decidan al respecto. Lo que están haciendo con las personas afectadas por el diseño del nuevo PGOU no es más que un ensayo general con vestuario -antes fueron otras actuaciones de menor enjundia- de lo que están preparando: eliminación de aparcamientos, peatonalización de calles -Shanghai, una de las ciudades mayores del mundo, sólo tiene una calle peatonal-, expropiaciones para negocios particulares y todo bajo el paraguas del «bien común», frase prostituida por los intereses mezquinos que suele esconder. Los ciudadanos somos responsables de los actos de los políticos electos, de sus aciertos y de sus errores, y esa evaluación se hace cada cuatro años. Pero siempre, en todo momento, tenemos derecho a reclamar el respeto a la dignidad como persona, últimamente muy pisoteado por quienes gobiernan esta parcela norteña. Yo lo hago: por lo menos, respeto.
|
Deja un comentario