La mayor concentración de protesta celebrada en Gijón en los últimos tiempos exige la dimisión del delegado del Gobierno y la retirada de la denuncia contra los dos sindicalistas.
Información en medios:
(LA NUEVA ESPAÑA, 23/11/06)
(LA VOZ DE ASTURIAS, 23/11/06)
(EL COMERCIO, 23/11/06)
EL COMENTARIO 23/11/06)
Video de la lectura del manifiesto


J. M. CEINOS
A medio año vista de las próximas elecciones municipales y autonómicas (se celebrarán el 27 de mayo de 2007) la mayor manifestación celebrada en la ciudad en los últimos tiempos recorrió anoche el centro de Gijón en apoyo de los sindicalistas Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, ambos de la Corriente Sindical de Izquierda (CSI) y prejubilados del astillero privado Naval Gijón, para quien la fiscalía solicitó seis años y medio de cárcel por unos incidentes ocurridos en 2005 durante una de las movilizaciones de los trabajadores de la citada factoría naval de El Natahoyo. Los dos sindicalistas están acusados de ser los causantes de los destrozos cometidos en la caja del mecanismo de una cámara de vídeo municipal utilizada para el control del tráfico de vehículos en la plaza del Padre Máximo González.
Unas 15.000 personas, según los convocantes (1.500 según la Policía Nacional; la Local no dio datos), marcharon en apoyo de Carnero y Morala y para pedir la dimisión del delegado del Gobierno en Asturias, el socialista Antonio Trevín Lombán, ex alcalde de Llanes y ex presidente del Gobierno del Principado, de quien, en el manifiesto que se leyó en una abarrotada plaza Mayor, se dijo: «Su trayectoria permite explicar, mejor que ninguna otra, la forma en que la represión se entrelaza con la corrupción, el transformismo político y la especulación urbanística. Trevín no cayó del cielo: su nombramiento y continuidad dependen de la posición que adopten las fuerzas políticas en Asturias, comenzando por las que componen el Gobierno de la izquierda plural (PSOE, IU-BA)».
Durante la manifestación, que se inició pasadas las siete y media de la tarde en El Humedal, se lanzaron gritos contra la alcaldesa socialista de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, como: «Naval Gijón luchando y la Alcaldesa encarcelando». Los manifestantes también exigieron «la retirada de la denuncia por parte del Ayuntamiento de Gijón y el archivo del proceso judicial contra Cándido y Morala».
La manifestación sirvió, también, para denunciar otras actuaciones que, a juicio de los convocantes, la denominada «Plataforma contra la Represión y por las Libertades», exigen «la necesidad de resistir un proceso en el que tratan lentamente de convencernos de que hay que resignarse». En definitiva, según se leyó en el comunicado: «Será en los años noventa cuando surjan los síntomas que muestran en la actualidad un cuadro más preocupante: deterioro medioambiental, déficits de participación democrática, emigración, envejecimiento poblacional, ausencia de expectativas entre la juventud y muerte por sedación de la cultura asturiana». Entre las filas de manifestantes se pudo escuchar: «Aquí están los votos que va a perder el PSOE».
Antes de iniciarse la marcha, Morala y Carnero declararon que su procesamiento obedece a una represalia por su defensa de los astilleros en contra de «la especulación urbanística». Cuando la cola de la manifestación aún estaba pasando por delante de la iglesia de San José, en la calle de Álvarez Garaya, la cabeza estaba entrando en la plaza Mayor.
«Esperábamos una respuesta, pero no tan amplia», declaró nada más terminar la manifestación Martínez Morala, «y esto tiene que servir para seguir defendiendo la industria en Asturias y la libertad de expresión». Por su parte, Carnero afirmó: «Ahora a quien corresponde mover ficha es a quien inició este proceso».
Entre los manifestantes se encontraban representantes de todos los sindicatos, el concejal y secretario general del PCA de Gijón, Francisco Santianes; el ex senador socialista José Ramón Herrero Merediz, así como una amplia representación del sector crítico del PCA; y entre los manifestantes se podían contemplar banderas y estandartes de otras autonomías. No faltaron la gaita y el tambor.
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