A veces no les conviene el «libre mercado» a los promotores,…LA NUEVA ESPAÑA (14/2/06)
JAVIER MORÁN
Apolinar Cuesta, presidente del gremio de promotores de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC), acaba de realizar un doble diagnóstico que representa el alfa y el omega del liberalismo inmobiliario. Se queja Cuesta de que constructores foráneos -vascos, madrileños- pagan barbaridades por el suelo asturiano, lo que contribuye a encarecerlo, a «tensionarlo», con respecto a lo que puedan pagar los empresarios regionales.
Al mismo tiempo, el directivo de la CAC pronostica que la vivienda protegida no despegará este año en Asturias porque los precios tasados por el Principado no embelesan a los promotores locales.
Ambos asuntos están muy vinculados. Sucede que no se edifican pisos protegidos porque el margen de beneficio resulta escaso para los constructores. Pero cuando constructores de fuera pujan lo que sea preciso por una parcela -en virtud de obtener después el máximo beneficio de su inversión-, los de aquí se quejan por quedarse sin fincas mejor pagadas por otros. Pero ¡hombre!, si los dos colectivos aspiran a lo mismo: ínclitos beneficios que unos no parecen hallar en la vivienda protegida y que otros olfatean en el suelo a precio de diamante.
Después de todo, el suelo no tiene precio justo o razonable: vale lo que esté dispuesto a pagar un comprador, de la misma manera que una vivienda cuesta lo que pueda pagar un adquiriente, o sea, lo que le permita el crédito hipotecario, más unos ahorros, más la venta de alguna propiedad anterior. Es decir, el precio de un piso no se calcula sumando los costes desde el principio -suelo, licencias, trámites, edificación y legítimo beneficio empresarial-, sino que su precio se calcula empezando por el final, por lo que se podrá pagar por él. Exactamente lo mismo se puede predicar de los solares.
Son las hermosas contradicciones del liberalismo: déjenlo suelto mientras no nos ahogue. Por cierto, nos maliciamos que los constructores foráneos e inflacionistas dejarán de ser una preocupación para la CAC cuando se afilien a la CAC.
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