Nos pasan esta carta de La Arena. Gracias
Siguen dando razones
Por dos ocasiones, nuestra ciudad se vistió de verde para manifestar tajantemente el desacuerdo con un Plan de Ordenación que suponía un auténtico atropello, no sólo a la zona rural de Gijón, sino a las más elementales normas de convivencia democrática que nos han de regir a todos. Diálogo, transparencia e información era lo que se pedía pacíficamente a las autoridades.
Si esto fuese una democracia auténtica, la salida a la calle por dos veces de 10.000 personas y la firma de 32.000 ciudadanos rechazando la política urbanística de sus gobernantes, no sólo hubieran supuesto para los farragosos volúmenes del PGOU su inmediato reposo en el contenedor de cartón más próximo a la Plaza Mayor, sino que hubiese costado hace tiempo la cabeza a cuantos partícipes y cómplices haya tenido el diseño del mal nacido documento.
Pero no nos hagamos ilusiones. Año y medio después, el tiempo y las pautas de conducta de nuestros dirigentes han demostrado que dicho PGOU era algo más que la sanción legal de un robo a mano armada. Su contenido revelaba una forma de gobernar ciega, sorda y muda para los ciudadanos de a pie, pero absolutamente servil y atenta hacia los poderosos y los suyos; síntomas claros de la evidente confabulación que en materia urbanística se da entre políticos y el poder económico. Los políticos contra el pueblo, podría llamarse este culebrón cuyos directores, productores y actores principales percibirán buenos haberes, sin duda. Por el contrario, los extras, los de la protesta, los de verde, cobrarán en desagravios o, a lo sumo, en falsas promesas, porque la desaparición de algunas manchas urbanizables es sólo el aplazamiento de su condena y el aumento de edificabilidad de los núcleos rurales no significa su ampliación y consolidación.
Anunciaron el compromiso de mantener reuniones en todas las parroquias para explicar el criterio de resolución de las alegaciones al PGOU antes de aprobarlo. Sin embargo con premeditación, alevosía y casi con nocturnidad, lo aprobarán sin tan siquiera contestarlas. Mal asunto. Aseguraron que SOGEPSA tendría un trato exquisito con los afectados de Roces y que el Ayto. tendría la última palabra, pero nada ha cambiado en sus métodos ni en sus intenciones. Miraron para otro lado cuando les estamparon 32.000 firmas de rechazo y nunca llegaron a reconocerlas. Convirtieron un legítimo pleno extraordinario en una infame sesión circense con invitaciones incluidas en la que el equipo de gobierno rechazaba unas propuestas vecinales, algunas de las cuales figuran en los programas electorales de sus propios partidos políticos: empleo de suelo público y derecho a la participación ciudadana. Sería porque la participación ciudadana que nos ofrecen sólo pretende la manipulación y un obsesivo control del ciudadano y porque propiciar y consentir la especulación les renta más que la vivienda barata.
En definitiva, los compromisos se han convertido en más engaños, y la esperanza de una gestión de gobierno transparente y honesta ha dado paso a más chanchullos con constructores que disponen de más información que los ciudadanos. Con semejante panorama, olvidémonos de viviendas asequibles, desarrollo sostenible y demás retóricas electoralistas que nos cuentan. Nos siguen dando razones y más razones para el rechazo.
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