Archivos

Fotos

2MV_05 2MV_26 marcha06 marcha14

Menudo lío! Y todo por dar a la señora el gusto de tener un pradín donde plantar flores.

¿Cómo es posible que pasen esas cosas? Tener que explicar asuntos tan personales como lo que uno hace para satisfacer un caprichín de la señora!. Compras una tierrina para que la parienta haga realidad su sueño de plantar flores, las cosas se enredan, la finca era un poco graduca, no habían pensado que cerrarla era un dinero, ni que los animales son unos desconsiderados. Descartan la floricultura, ni una triste flor llegaron a tener , pero ahí no acabaron los problemas,  la fortuna quiso que aquella finquina fuese apropiada para una buena cosecha de euros. El atribulado marido hizo lo posible por evitar que ese fuese el cultivo intensivo en su propiedad, pero designios superiores hicieron inútiles su esfuerzos: allí se multiplicaban los euros. Hombre generoso, sin pensar en el dinero, visto que su señora había perdido la ilusión por las flores, devuelve la finca a sus anteriores propietarios para facilitarles los preparativos de este nuevo cultivo. Poco después le recompensan el gesto y en esta ocasión, actuando como un responsable padre de familia, retoma la finca como un negocio.

La pobre señora llorando, consternada con lo que viene soportando su marido por haber sido amable con ella, sin conciencia de la cantidad de dinero que este desdichado episodio le ha proporcionado, ni siquiera reparó en el importe de los cheques que le entregaron… una pena!

Vamos a ver ¿ a cuento de qué vienen todas estas intimidades? ¿Habría algún problema en que hubiese comprado la finca porque sí, porque le apeteció comprarla, porque estaba a muy buen precio? Y si la vendió porque le pareció conveniente, y la volvió a comprar porque era un buen negocio, qué?

Con esto del plan urbanístico hemos visto- y no ha tenido mayor importancia- como, de pronto, importantes personajes pensaron en criar caballos, compraron fincas para que pastasen sus futuras yeguadas y el destino les truncó la afición a los caballos antes de tener el primero, dejándoles de consuelo millones de euros de plusvalías. Ya han explicado que los recalificadores recalifican como debe ser, como el que hace el bien sin mirar a quién; el pequeño problema es que recalifican en base a fórmulas exclusivas de semidioses e imposibles de traducir a criterios comprensibles para los mortales comunes. Este es el origen de toda esta confusión: como no se entiende el criterio que guía los lápices de colores en su recorrido por los planos urbanísticos del municipio, se piensa que hay lugar para arbitrariedades, componendas y malas prácticas. Por eso estos 600.000 euros ganados por un ex arquitecto municipal llegan al juzgado y dan lugar a tan lamentable estriptease familiar.

Lágrimas, disgustos, crisis de ansiedad, que no despejan las dudas sobre las prácticas recalificatorias, pero mantendrá ocupado un juzgado y entretenido al personal. Mientras tanto cientos de millones de euros de dinero público – en el Musel, el Vasco, Juliana,…- circulan por caminos extraños a las leyes sin que nadie del sistema judicial considere necesario mirar su recorrido. Mientras, las autoridades avanzan en negocios energéticos autorizados ignorando las leyes vigentes, negocios  millonarios para unos pocos a costa de la destrucción del medio ambiente, de la salud, la seguridad y la caja común de los ciudadanos.

Pero la Justicia anda por las ramas,  las de los cerezos comidos por los caballos que acabaron con la afición a las flores de la señora del arquitecto.

Blanco dice al juez que la finca con la que ganó 600.000 euros era para recreo y jardín

LA NUEVA ESPAÑA 6-8-2009

«A mi mujer le gusta la jardinería. Buscábamos una finca para labores de recreo y jardín en Quintes o Quintueles, y me ofrecieron la parcela de Cabueñes». Ésa es la razón, según declaraba ayer ante el juez, que movió a Ovidio Blanco a comprar en 1992 una parcela de 2.491 metros cuadrados frente al cruce de Deva. «Llegamos a plantar cerezos, pero nos los comieron los caballos; no cerramos la finca, porque costaba dinero», aportó la mujer del ex arquitecto municipal, María Piedad Rodríguez.

La parcela en cuestión ha dado origen a un escándalo urbanístico por el que Blanco tuvo ayer que responder ante el Juzgado de instrucción número 5 de Gijón. El que fuera jefe de los servicios técnicos de urbanismo del Ayuntamiento obtuvo unas plusavlías de 609.000 euros con la compraventa de ese terreno. La fiscalía de Asturias ha detectado, en la operación, indicios de tres posibles delitos: cohecho, uso de información privilegiada y tráfico de influencias.

El magistrado Juan Laborda será ahora el encargado de determinar si las sospechas de la fiscalía están o no fundadas. Las diligencias judiciales arrancaban ayer con el testimonio de Ovidio Blanco, que llegó al Palacio de Justicia de Poniente a las 09.35 de la mañana, acompañado por su abogado, Luis Tuero, y ofreciendo una amplia sonrisa ante los medios de comunicación. El arquitecto declaró como imputado, aunque, de momento, no existe ninguna acusación formal en su contra.

Durante casi cuatro horas, Blanco tuvo que responder a las preguntas -por este orden- del juez; del fiscal Luis Miguel Llorente; del abogado Ángel Luis Bernal, personado como acusación particular en representación del Ayuntamiento de Gijón; de los letrados Pedro Muñiz y Concepción Trabado, que ejercen la acción popular en nombre del PP y de la Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes, respectivamente, y de la defensa.

«Ha respondido a todas y cada una de las cuestiones sin dejar ni una sola duda y explicando de forma clara y rotunda que no ha cometido ningún tipo de delito», señaló Tuero a la salida del Juzgado, como única manifestación pública. Su cliente rehuyó hacer comentarios. Ellos dos fueron los últimos en abandonar el edificio, pasadas las 14.30 horas, y los únicos que utilizaron la puerta lateral.

La mujer del ex arquitecto jefe municipal, que declaró en calidad de testigo, llegó sola a Poniente y se fue sola. María Piedad Rodríguez, que también figura en las escrituras que son investigadas, quitó hierro a los beneficios obtenidos con la finca de Cabueñes: «No me di cuenta de la cantidad que eran 600.000 euros hasta varios días después», aseguró al juez, tras mostrar «plena confianza» en las decisiones de su marido y denunciar, con lágrimas en los ojos, que «nos llevan tratando como a delincuentes desde marzo».

Fue entonces cuando salió a la luz pública que ella y su marido habían comprado una finca en Cabueñes recalificada por el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). El terreno se lo adquirieron a Hoyant, S. L. en 1992; se lo revendieron a la misma sociedad en octubre de 1998, y se lo volvieron a comprar en julio de 2004, cuando Blanco ya se encontraba en excedencia como funcionario municipal. Entonces, la finca estaba vinculada al plan parcial de Cabueñes, con capacidad para generar 655 pisos. Una de las empresas promotoras de dicho plan le pagó 617.420 euros por la finca que le había costado inicialmente 7.513.

Ayer, Blanco insistió en tres cuestiones. La primera: Le «devolví» la finca a Hoyant en 1998 porque querían pedir la recalificación de esa zona y «les perjudicaba» que el arquitecto municipal fuese a la vez propietario. La segunda: «Mi informe fue desfavorable a esa recalificación». Y por último: «Nunca intervine en el precio». Tampoco, según dijo, intervino en la decisión de recalificar Cabueñes que se desprendió del nuevo PGOU. Hoy se escuchará la versión de Horacio Costales, socio de Hoyant.

Ovidio Blanco: La primera compra fue para plantar flores y la segunda, un negocio

EL COMERCIO -6-8-2009

La primera compra de la finca de Cabueñes fue por insistencia de mi mujer para tener un pradín donde poder plantar flores; la segunda adquisición fue un negocio, pero yo ya no trabajaba en el Ayuntamiento». Así justificó ante el juez el ex arquitecto jefe municipal, Ovidio Blanco, las sucesivas operaciones de compraventa con la empresa Hoyant que le acabaron reportando un beneficio de 600.000 euros.
Blanco abrió ayer con un interrogatorio de más de tres horas la instrucción sobre su caso. El técnico, al que se le imputa la presunta comisión de los delitos de cohecho, tráfico de influencias y uso de información privilegiada, se sometió a las preguntas del juez titular del juzgado número 5, Juan Laborda, a las del fiscal y a las de los abogados de quienes ejercen la acción popular -PP y Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes- y la acusación particular -el Ayuntamiento de Gijón-.
Según puso de relieve el letrado que lleva su defensa, el penalista Luis Tuero, el arquitecto «dio cumplida cuenta» a todas las cuestiones que le fueron planteadas y fueron consideradas procedentes por el magistrado instructor «sin dejar ni una sola sin contestar». «Ovidio explicó de forma clara y rotunda que no ha realizado ninguna actividad delictiva o ilícita en su actuación en este tema», valoró Tuero, quien añadió asimismo que «estamos en disposición de acreditarlo documentalmente».
Las partes personadas en el caso, según ha podido saber EL COMERCIO, no encontraron «lógicas ni convincentes» las razones esgrimidas por Blanco para defender sus transacciones de suelo en Cabueñes. El relato de los hechos que ha trascendido del interrogatorio, ya que el técnico se negó a realizar declaraciones a los medios, es el siguiente.
Sobre la primera compra realizada por él y su esposa en marzo de 1992, el técnico municipal explicó que su mujer quería «una finca para plantar flores» y que sondeó sobre el asunto a Horacio Costales, uno de los socios de la empresa promotora Hoyant, al que conocía por sus visitas al Ayuntamiento y del que sabía su dedicación a la compraventa de terrenos. Lo que empezó como relación profesional acabó transformándose en amistad. Blanco preguntó al tratante de suelo si tenía conocimiento de «algún pradín por la zona de Quintes o Quintueles», pero entonces Costales le expuso que acababa de comprar La Llosona, una parcela de 25.000 metros cuadrados, de la que le podía «segregar un trocito» de 2.499 metros cuadrados.
Hecha esta primera transacción de 1.250.000 pesetas, de la que no consta la forma de pago sino simplemente un reconocimiento en la escritura pública por parte de Hoyant de que recibió el dinero, la mujer del arquitecto acudió a Cabueñes a plantar cerezos. Pero al carecer la finca recién adquirida de cercado de cierre, unos caballos se comieron los arbolitos. Blanco explicó que el matrimonio había llegado a plantearse comprar una segadora y construir un tendejón de aperos en la finca, pero tras el incidente con los cerezos su mujer fue perdiendo interés y acabó desentendiéndose de aquel prau para plantar flores.
«Devolución» de un favor
Para la venta a Hoyant en octubre de 1998 por 1.400.000 pesetas, la justificación dada arranca con que Horacio Costales se pone en contacto con él. Por aquel entonces se está tramitando la última actualización del plan Rañada y el tratante de suelo le anuncia que va a presentar un recurso contra el PGOU para que en sus terrenos de Cabueñes se pueda edificar. Para evitarle complicaciones, ya que Blanco es el alto funcionario encargado de informar sobre esos recursos, Costales le convence para cerrar la transacción a la inversa.
En julio de 2004 Ovidio Blanco, ya en excedencia del Ayuntamiento, le vuelve a comprar la finca de Cabueñes a Hoyant por 20.434 euros como «devolución» del favor anterior hecho a Costales. En aquel momento está aprobado inicialmente el plan Teixidor y se sabía que ese suelo era urbanizable. El técnico defendió ante el juez que esta recompra no fue una forma de pago a Hoyant por la recalificación de los terrenos de Cabueñes, «porque entonces ya era de dominio público la nueva calificación, que aún no era definitiva» por no haberse cerrado la tramitación del Plan General.
El imputado sí reconoció ante el juez instructor y las partes personadas en su caso que en esta nueva operación ya pensó en cerrar «un negocio a un precio que no era excesivo», toda vez que «ya fuera del Ayuntamiento no podía hacer nada para influir en los pormenores administrativos de la finca».
El relato de los hechos de Blanco concluye enero de 2006 cuando él y su esposa realizan la última venta a Reyal Urbis, uno de los promotores posicionados en Cabueñes para desarrollar un proyecto residencial en la zona. Obtienen por la opción de compra 617.420 euros. La forma de pago en este casi sí consta y consiste en un cheque de 200.00 euros y dos pagarés con vencimientos en enero de 2007 y enero de 2008, respectivamente. En la misma escritura Horacio Costales vende a la misma empresa La Llosona por 5,7 millones de euros. A preguntas de los abogados, el ex arquitecto jefe municipal dijo desconocer si había más casos de negocios compraventa tan lucrativos como el suyo.
En cuanto a la relación que mantuvo con Pau Lander, el equipo encabezado por Luis Felipe Alonso Teixidor encargado de la redacción del PGOU anulado recientemente por el TSJA, declaró lo siguiente. «Los únicos contactos que mantuve con Pau Lander y Teixidor, antes de coger la excedencia en el Ayuntamiento, fue para hacer correcciones técnicas. Si el equipo redactor hablaba de las nuevas bolsas de suelo urbanizable, yo ahí nunca entraba ni salía», manifestó.

Estoy orgullosa de mi marido a pesar de las calumnias

EL COMERCIO-6-8-2009

La mujer del técnico declaró que «no me di cuenta del dinero que era» cuando vendieron por 600.000 euros

«Estoy orgullosa de mi marido. Todo el mundo conoce en Gijón su trayectoria, a pesar de que se han dicho muchas calumnias sobre él». María Piedad Rodríguez, la esposa de Ovidio Blanco, mostró ayer una faz totalmente diferente a la de su marido durante su declaración como testigo en el juzgado de instrucción número 5 . «Compareció durante algo más de media hora como un manojo de nervios, siempre contestando a la defensiva y ofreciendo un discurso a ratos incoherente», aseguraron fuentes cercana a la instrucción del caso Blanco.
Estas mismas fuentes señalaron que mientras el arquitecto compareció con semblante en apariencia relajado y extendiéndose en todas las preguntas admitidas a trámite por el juez, María Piedad se limitó a expresar su «confianza ciega» en la inocencia de su marido y a quejarse ante el magistrado instructor del «acoso de la prensa» y de que se les trate «como delincuentes».
Cambio de moneda
Sobre los motivos que llevaron a su marido a recomprar la parcela de Cabueñes explicó al juez, al fiscal y a los abogados personados «porque ahora era urbanizable». También testificó que cuando vendieron a Reyal Urbis por 600.0000 euros «no me di cuenta del dinero que era» por sus dificultades para traducir euros en pesetas. «Me quedé extrañada y lo comenté entonces con mi marido», expuso. En otro momento también dijo que cómo se iba a acordar de una transacción realizada hace 17 años, en relación a la compra original de la finca en 1992 a Hoyant.
Tras salir de los juzgados, dijo que «estaba ya cansada». Antes de declarar se la oyó decir también «no la hagas, no la temas» y «les salió mal la jugada», en referencia a quienes destaparon el caso.

El Juez pospone la declaración de Horacio Costales por una crisis de ansiedad

EL COMERCIO 6-8-2009

A esta suspensión se une la del arquitecto encargado de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, Luis Felipe Teixidor, que aunque estaba prevista para hoy lo hará en Madrid

La declaración prevista para hoy del gerente de Hoyant, Horacio Costales, con quien realizó las transacciones de la finca afectada por el Plan de Cabueñes el ex arquitecto jefe municipal de Gijón, Ovidio Blanco, tuvo que ser suspendida al entregar su hija un justifcante de un médico privado en el que se certifica que su padre sufre una crisis de ansiedad, confirmaron fuentes cercanas al caso.
En este sentido, a las puertas de los juzgados el abogado de Ovidio Blanco, Luis Tuero, explicó que una persona en nombre de Costales había traído el justificante en el que se informaba de que diversas dolencias le impedían acudir al juzgado y que, tras ser analizado por el juez de Instrucción número 5 de Gijón, éste había aplazado «sine die» la toma de la declaración a la espera de que mejore su estado de salud.
A esta suspensión se une la del arquitecto encargado de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, Luis Felipe Teixidor, que aunque estaba prevista para hoy lo hará en Madrid, su lugar de residencia, en una fecha sin determinar. El juzgado gijonés que instruye el caso ya solicitó el exhorto para que se le tome declaración en un juzgado madrileño.
La noticia de la suspensión de la declaración de Costales ha sorprendido a todos los letrados participantes en esta causa. Según fuentes cercanas a la Plataforma contra el Muro de Cabueñes, que ejerce la acción popular contra Blanco al igual que el Partido Popular, el justificante firmado por un cardiólogo privado gijonés parece una «maniobra procesal».
En este sentido, la Plataforma cree que el juez debería «reaccionar de forma adecuada para evitar que se reproduzca». Asimismo, considera que un cardiólogo no es el profesional «más indicado» para certificar un fenómeno de ansiedad.
Tras el retraso en estas dos declaraciones, la de Costales y la de Teixidor, los siguientes testimonios serán los de la viuda y los dos hijos del otro socio en Hoyant, María Luisa García y Covadonga y Marcos Cueto. Las tres declaraciones se producirán el próximo lunes, a partir de las 10.30 horas.

1 comentario sobre Menudo lío! Y todo por dar a la señora el gusto de tener un pradín donde plantar flores.

Deja un comentario

Puede utilizar estas etiquetas HTML

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>